Martín reclamó explicaciones sobre la demora en desplegar el sistema europeo ERTMS, ya licitado y adjudicado, que sí opera en líneas como la Madrid-Barcelona. «No entendemos por qué, después de haberse adjudicado y licitado los nuevos sistemas ERTMS, se está tardando tanto en implantarlos en esa línea», denunció, tras un acto de cinco minutos de silencio por los fallecidos celebrado en la estación de Atocha junto a otras organizaciones sindicales.
El dirigente situó el origen del siniestro en la caída del LZB, un sistema que a su juicio debió haberse jubilado tiempo atrás. «Venía presentando fallos en reiteradas ocasiones antes del accidente. El sistema LZB que está funcionando actualmente en la línea Madrid-Sevilla tendría que haber sido sustituido hace bastante tiempo», declaró. Según sostuvo, estas incidencias estaban notificadas a Adif y al Ministerio y se plasmaban en el parte de seguridad cada vez que ocurrían.
La versión del ministro de Transportes, Óscar Puente, sitúa el origen del siniestro en un fallo humano tras la caída del sistema de seguridad automático, con el señalamiento del Gobierno al Centro de Regulación y Control de Atocha. Puente, que acompañó a Pedro Sánchez tras el choque de Urda, había defendido antes la seguridad y puntualidad del sistema ferroviario español frente a las primeras críticas.
Semaf cuestiona que la responsabilidad recaiga sobre quienes operan al final de la cadena de seguridad. «El problema no es que el sistema falle de forma puntual, porque todos los sistemas de seguridad pueden fallar. El problema es que nos estamos acostumbrando demasiado a estas situaciones», sostuvo Martín, quien insistió en que maquinistas y responsables de circulación «tienen que tomar decisiones en décimas de segundo, bajo una presión enorme y en circunstancias muy complicadas».
El secretario general reclamó también consecuencias en el ámbito institucional. «Los responsables políticos tienen la responsabilidad sobre el conjunto del sector ferroviario. Queremos medidas, consecuencias y soluciones directas a los problemas existentes», añadió, mientras las primeras pesquisas sobre el choque de trenes en Urda seguían abiertas y la colisión mantenía cortada la alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Martín tildó de «alarmante e irresponsable» la difusión de grabaciones entre el CRC y los maquinistas de los trenes implicados, un Renfe y un Iryo, antes de que concluya la investigación oficial. «Siempre se puede evitar un accidente, especialmente si se determinan sus causas y se adoptan medidas para que no vuelva a producirse. Lo que estamos viendo, desafortunadamente, es que cada vez se atribuye más responsabilidad a los trabajadores y menos a los sistemas», lamentó.
La jornada de huelga había sido convocada por el incumplimiento de los compromisos de seguridad asumidos por el Ministerio de Transportes tras el accidente de Adamuz, ocurrido a principios de año. Según datos de Renfe, el seguimiento alcanzó el 2,19% en el turno de tarde y el 15,16% en el de mañana entre los trabajadores con capacidad para secundarla; el sindicato lo calificó de «muy importante».
«Exigimos que se implanten todas las medidas de seguridad necesarias para evitar nuevos accidentes y recuperar la confianza de trabajadores y usuarios en el sistema ferroviario. Vamos a continuar convocando paros para reclamar esas medidas», declaró Diego Martín, secretario general de Semaf.
