La presión se concentró en Canarias. En la primera quincena de agosto, con el Estrecho reforzado tras el asalto a la frontera ceutí, llegaron al archipiélago 133 personas por vía irregular; en la primera quincena de octubre la cifra ascendió a 1.837, según los balances de Interior. Entre el 1 de agosto y el 15 de octubre, la ruta atlántica acumuló 4.295 llegadas frente a las 1.916 del mismo periodo de 2025, y un conteo policial de la UCRIF añade otras 1.980 en los nueve días siguientes.
El 23 de octubre desembarcaron en El Hierro 732 personas en cinco cayucos en una sola jornada, con lo que la isla acumula 4.172 llegadas desde el 30 de julio en 37 embarcaciones procedentes de Senegal, Gambia, Guinea-Bisáu y Mauritania. Lanzarote y Fuerteventura reciben embarcaciones de perfil magrebí o mixto salidas de la costa atlántica bajo control marroquí, como el cayuco partido de la región de Bojador y trasladado a Gran Canaria el 20 de octubre.
La ruta argelina se desplaza hacia Murcia
Baleares ha sostenido un goteo constante desde Argelia, con 2.877 personas en 170 pateras contabilizadas desde el 1 de agosto. Formentera concentra 61 avisos de llegada en el conteo policial, con jornadas como la del 16 de septiembre, cuando se registraron dieciocho avisos en un solo día, quince de ellos en aguas baleares. En octubre, parte de ese tráfico se trasladó hacia el litoral murciano y alicantino, con siete pateras llegadas a Cartagena y Murcia el día 13. El archipiélago está a menos de 500 llegadas de superar su récord anual de 2025.
El acumulado oficial de entradas terrestres en Ceuta permanece fijado en 4.076 personas desde hace cuatro informes consecutivos, pese a que la primera quincena de agosto había registrado 1.178 entradas que después se redujeron en 937 sin explicación documental. Melilla, sometida al mismo régimen fronterizo y al mismo ministerio, ha seguido sumando entradas quincena a quincena hasta triplicar las del mismo tramo de 2025. Las 72.000 entradas del asalto quedan fuera de cada informe con una nota al pie.
«Ya han sido objeto de triaje», nota a pie de página del Ministerio del Interior sobre las entradas de Ceuta en sus informes quincenales.
Las cifras sobre cuántas personas permanecen en Ceuta tampoco resultan coherentes entre sí. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, situó en unas 5.000 las personas que quedaban en la ciudad el 13 de agosto. El 21 de octubre, la ministra de Inclusión, Elma Saiz, habló de 12.705 salidas, 536 expulsiones y 7.477 personas en recursos de acogida, mientras la Ciudad Autónoma reclama al Estado la devolución de más de 15.000. El Ministerio ya dejó «bajo análisis y tratamiento» la entrada masiva de mayo de 2021 sin consolidarla nunca.
El balance oficial situado a 15 de octubre mostraba un descenso del 5,9% respecto a 2025, sostenido por el primer semestre canario. Con la estacionalidad habitual del último trimestre, ese margen tendería a revertirse: en un escenario central, el año terminaría con cerca de 41.000 entradas por mar, un 12% más que en 2025, y Canarias superaría su propio registro pese a haber estado un 61% por debajo a mediados de julio. Si se suman las 72.000 entradas reconocidas por el Gobierno en Ceuta, el cómputo de 2026 superaría las 107.000 llegadas, por encima de las 64.298 de 2018 y las 64.019 de 2024, los dos peores años de la serie histórica.
El pulso por las cifras migratorias se solapa con otros frentes autonómicos abiertos entre comunidades y el Gobierno central, como el presupuestario, donde Castilla y León proyecta un presupuesto de 16.472 millones para 2027. En la frontera sur, la discrepancia entre el conteo policial y los balances oficiales mantiene a Ceuta fuera de la estadística consolidada.
