Los incidentes se produjeron durante una concentración convocada por los grupúsculos neonazis Núcleo Nacional y Democracia Nacional, que reunió a unos 400 simpatizantes junto al metro de Banco de España. El objetivo declarado por sus cabecillas era llegar hasta la acampada instalada en la Puerta del Sol, pero el dispositivo policial desplegado en el centro impidió el traslado de la protesta hacia la esquina del complejo de Canalejas, por lo que los organizadores optaron por retirarse sin moverse de Cibeles.
Esa retirada no fue secundada por una parte de los asistentes, que se dirigieron hacia los aledaños del kilómetro cero, donde aguardaban cientos de jóvenes vinculados a grupos de izquierda radical dispuestos a repeler cualquier intento de acercamiento. El episodio de mayor tensión se produjo hacia las 9.30 horas, cuando varios individuos, en su mayoría adolescentes, trataron de alcanzar la plaza desde la carrera de San Jerónimo. La intervención de las Unidades de Intervención Policial frustró el intento y obligó a los participantes a abandonar la zona.
Tras ese primer conato, las algaradas se repitieron en distintos puntos de acceso a la plaza a lo largo de la jornada, aunque sin que se registraran incidentes de especial gravedad más allá de las tres detenciones practicadas en Gran Vía con Montera. La presencia de un menor entre los arrestados obliga a tramitar su situación conforme a la Ley Orgánica 5/2000 de responsabilidad penal del menor, que atribuye la competencia a la Fiscalía y a los juzgados de menores, un régimen separado del aplicable a los otros dos detenidos mayores de edad.
Los delitos imputados figuran en el Código Penal: el de desórdenes públicos protege la paz social y el de atentado a agente de la autoridad ampara a los miembros de las fuerzas de seguridad en el ejercicio de sus funciones. La instrucción de la causa de los dos mayores corresponderá al juzgado de instrucción de guardia de Madrid, que deberá decidir sobre su situación personal sin que ello prejuzgue su culpabilidad.
El choque entre colectivos de extrema derecha y de extrema izquierda en el centro de Madrid repite un patrón que las fuerzas de seguridad llevan años conteniendo en torno a fechas señaladas y concentraciones antagónicas. Las convocatorias de signo neonazi en la capital arrastran antecedentes de enfrentamientos, como los registrados en el barrio de Chueca durante marchas de orgullo o las concentraciones ultra en torno al 12 de octubre, saldadas en varias ocasiones con detenciones por desórdenes.
Entre los procedimientos penales que ocupan estos días a los juzgados figuran también la detención de un marroquí por el secuestro y la paliza a tres argelinos en Inca y la de dos jóvenes en Sevilla por la agresión a un hombre sin hogar grabada por vecinos.
Los tres detenidos permanecen en la condición de investigados, sin que conste ninguna resolución judicial sobre su responsabilidad en los hechos. Está previsto que la causa avance este lunes con su comparecencia ante el juzgado de guardia.


