Los hechos se remontan a una noche en la que los tres jóvenes se encontraban en las inmediaciones de la Plaça des Bestiar de Inca, cuando, según su propio relato, fueron sorprendidos por varios individuos con el rostro cubierto que descendieron de dos vehículos. Tras reducirlos a golpes, los habrían introducido por la fuerza en los maleteros de los coches e iniciado un traslado fuera del núcleo urbano.
El recorrido terminó en una zona boscosa cercana a Inca, donde los atacantes volvieron a sacar a los jóvenes de los maleteros y continuaron con la agresión. Uno de ellos declaró haber sido herido con un arma blanca durante el ataque, un extremo que forma parte de las diligencias abiertas y que los agentes tratan todavía de esclarecer.
Tras varias horas de cautiverio, los tres jóvenes lograron pedir auxilio y fueron atendidos por los servicios sanitarios debido a las numerosas lesiones sufridas, antes de ser trasladados para recibir asistencia médica. A partir de ese momento, la Policía Judicial de la Guardia Civil asumió la investigación para reconstruir los movimientos de aquella noche e identificar a los responsables.
La colaboración de la Policía Local de Inca, que facilitó a los investigadores las grabaciones de las cámaras de seguridad municipales, ha resultado determinante en el avance de las pesquisas. El análisis de esas imágenes habría permitido identificar dos vehículos y sus respectivas matrículas, un dato que los agentes utilizan ahora para establecer quién los conducía y qué papel desempeñó cada ocupante en el secuestro y la posterior paliza.
Entre las líneas de investigación que se estarían valorando figura una eventual relación con el tráfico de drogas, aunque esta hipótesis no ha sido confirmada y deberá esclarecerse conforme avancen las diligencias. Según fuentes próximas a la investigación, las tres víctimas serían extutelados con un historial conflictivo y delictivo, un dato que los agentes incorporan al análisis del posible origen del conflicto sin que, por el momento, se haya determinado una conexión directa con el ataque.
La detención del ciudadano marroquí constituye un avance en una causa que permanece abierta y en fase de instrucción. El secuestro, cuando concurre con lesiones y privación ilegal de libertad prolongada, se encuadra en el Código Penal como detención ilegal agravada, con penas que pueden superar los cinco años de prisión según la duración y las circunstancias. Los agentes deberán determinar ahora qué participación concreta tuvo el arrestado y localizar al resto de personas que presuntamente intervinieron.
La investigación por el secuestro de los tres jóvenes en Inca se suma a otros casos recientes de violencia que han requerido la intervención de las fuerzas de seguridad, como el de los dos jóvenes detenidos en Sevilla por la paliza a un hombre sin hogar grabada por vecinos, aunque se trata de episodios sin relación entre sí.
La Guardia Civil mantiene abiertas las diligencias para reconstruir el recorrido completo de los vehículos identificados y esclarecer las circunstancias de una agresión que comenzó en plena noche en el centro de Inca y terminó, horas después, en una zona boscosa de las afueras del municipio.


