La sesión, celebrada a mediodía, transcurrió entre protestas de los grupos de la oposición, que exhibieron carteles con los lemas «No al embrollo» y «Ley estafa» durante el debate. El voto secreto buscaba dar cobertura a eventuales disidentes dentro de la coalición de Meloni, una táctica que había dado frutos parciales en julio, cuando al menos 40 diputados de su propio bloque votaron en contra de la norma.
En esta ocasión la rebelión interna no se materializó y la ley salió adelante con un margen de 63 votos. La propia Meloni había elevado la presión sobre su coalición en los días previos, al advertir de que convocaría elecciones anticipadas si la reforma no prosperaba, una amenaza que convirtió la votación en un pulso directo a la cohesión de su Gobierno.
La aprobación parlamentaria de la reforma no cierra, sin embargo, la puerta a esos comicios adelantados: el nuevo marco legal pavimenta el camino para una eventual convocatoria electoral anticipada, en un movimiento que reforzaría la posición de la primera ministra ante las urnas si decide dar ese paso.
El recurso al voto secreto es un mecanismo previsto en el reglamento de la Cámara para determinadas votaciones, pensado para permitir que los diputados se desmarquen de la disciplina de grupo sin exponerse públicamente. Su fracaso en esta ocasión, frente al precedente de julio, evidencia que Meloni logró recomponer la cohesión de su coalición en un momento clave.
Las reformas del sistema electoral han sido una constante en la política transalpina desde la caída de la llamada Primera República en los años noventa, cuando el referéndum de 1993 abrió un ciclo de sucesivos cambios de las reglas de voto que han acompañado a casi todas las mayorías de gobierno. La oposición ha hecho de este último cambio uno de sus principales frentes parlamentarios en los últimos meses.
El pulso italiano sobre la gobernanza y la respuesta institucional a las demandas sociales se desarrolla en paralelo a tensiones similares en otros países europeos; en España, ese terreno lo ocupan las movilizaciones por el derecho a la vivienda que en las últimas semanas han llevado a decenas de miles de personas a pedir en Madrid una huelga general por la vivienda.
La aprobación de la reforma en la Cámara de Diputados deja la convocatoria de elecciones anticipadas como horizonte más próximo tras el resultado de este jueves, pese a que la ley que Meloni defendió como condición para no adelantarlas ha salido finalmente adelante.


