El dato cobra relieve geográfico al compararlo con las distancias que separan Rabat de sus vecinos: unos 948 kilómetros en línea recta hasta Argel y 764 hasta Madrid. Un alcance de 2.000 kilómetros multiplicaría esas cifras y pondría en el radio teórico del sistema buena parte del Magreb, el sur de Europa y el Sahel occidental.
La navegación sin GNSS —sin depender de la señal satelital que emplean los sistemas de posicionamiento convencionales— resulta clave en escenarios de guerra electrónica, donde el bloqueo o la interferencia de esas señales es una táctica habitual. El guiado óptico complementario permitiría al dron identificar objetivos de forma autónoma en los tramos finales del vuelo, reduciendo su dependencia de enlaces externos vulnerables a la interceptación.
El eventual desarrollo de IRIFI se inscribiría en una fase de modernización militar marroquí que ya incluye la incorporación de cazas F-16 Block 72, cuyo primer ejemplar completó recientemente su vuelo inaugural. Ambos programas apuntan a una ampliación de las capacidades de proyección aérea del país, que desde hace años destina una parte creciente de su presupuesto de defensa a sistemas procedentes de Estados Unidos, Israel y Turquía.
La región arrastra una carrera armamentística entre Marruecos y Argelia ligada a las tensiones por el Sáhara Occidental, un contencioso abierto desde la retirada española en 1975 y aún sin resolución bajo supervisión de la ONU. Argelia ha reforzado en paralelo su arsenal con sistemas antiaéreos y misiles de origen ruso, en una dinámica que suele describirse como disuasión mutua más que como preparación bélica inminente.
Drones de largo alcance, tendencia regional
El interés por drones de ataque con alcance extendido no es exclusivo de Marruecos. Turquía, con los Bayraktar TB2 y Akinci, e Irán, con su familia Shahed, han demostrado en los últimos años cómo estos sistemas alteran el equilibrio militar en conflictos como los de Libia, Nagorno Karabaj o Ucrania, al permitir ataques de precisión a un coste relativo bajo frente a la aviación tripulada.
La relación estratégica de Rabat con Washington se reforzó en 2020, cuando Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de relaciones con Israel, un movimiento que facilitó después el acceso marroquí a tecnología militar israelí y estadounidense de mayor sofisticación.
El programa IRIFI, de confirmarse su alcance y sus capacidades en los términos descritos, se sumaría a una lista de adquisiciones que incluye sistemas antiaéreos, drones turcos y ahora los cazas F-16 Block 72, cuyo vuelo inaugural dio otro paso en esa modernización aérea.


