El equipo de rodaje utilizó tres localizaciones del municipio de la Costa Brava para recrear un enclave insular mediterráneo de finales de los años cincuenta: los Jardines de Santa Clotilde, Cala Sa Boadella y la Casa Roviralta, todos integrados en el mismo entorno paisajístico junto al mar.
La localización más reconocible es el jardín de Santa Clotilde, levantado sobre un acantilado con vistas al Mediterráneo. El marqués de Roviralta encargó su diseño en 1919 al arquitecto y paisajista Nicolau Maria Rubió i Tudurí, que se inspiró en los jardines renacentistas italianos para trazar un espacio escalonado en terrazas, atravesado por caminos, fuentes, estanques y esculturas.
Uno de sus rincones más conocidos es la Escalera de las Sirenas, un tramo que desciende hacia el mar flanqueado por figuras de bronce y que ofrece una panorámica del litoral desde lo alto del acantilado. Ese mismo jardín histórico, abierto al público como espacio cultural del municipio, sirvió de escenario para varias escenas exteriores de la miniserie.
A los pies del jardín se encuentra Cala Sa Boadella, la segunda localización empleada en el rodaje. Se trata de un arenal de apenas 250 metros de longitud, rodeado de pinos y con un aspecto poco urbanizado pese a situarse en uno de los grandes destinos turísticos de la Costa Brava, una circunstancia que facilitó su transformación en el paraje aislado que exige la trama.
El tercer escenario fue la Casa Roviralta, la vivienda privada ubicada dentro del recinto de Santa Clotilde. La combinación de la casa, el jardín y la cala permitió convertir este tramo de costa catalana en el paisaje de una isla mediterránea donde, según la premisa de la novela de Pérez-Reverte, trece personas quedan atrapadas por un temporal en un hotel mientras una de ellas aparece muerta.
Los interiores del hotel en el que se desarrolla buena parte de la intriga no existen como tales en Lloret: fueron recreados en estudio, y el rodaje se completó también en Madrid y Toledo. Lo que sí puede visitarse es el escenario exterior completo: un jardín histórico centenario suspendido sobre el Mediterráneo y una cala que Netflix ha transformado en pantalla en una isla de los años cincuenta.
La adaptación se suma a un año prolífico para la producción audiovisual española basada en obra literaria, en paralelo a otros estrenos del sector como Apocalipsis Z: Nuevo mundo, que llegará a Prime Video el 30 de octubre tras su paso por el festival de Sitges.

