El detenido se identificaba ante el personal y los huéspedes como técnico de mantenimiento eléctrico, una tapadera que le permitió moverse sin restricciones por zonas de acceso limitado del establecimiento y aproximarse a las habitaciones sin despertar sospechas entre empleados o clientes.
En los casos en los que encontraba puertas cerradas, el sospechoso recurría al forzamiento de cerraduras y marcos, apalancando los cerramientos para entrar en las estancias. Una vez dentro, sustraía principalmente material informático, dispositivos electrónicos y prendas de ropa de los huéspedes, de acuerdo con la reconstrucción de la Policía Nacional.
La investigación arrancó después de que la dirección del hotel y varios de los afectados denunciaran los robos en la comisaría de Manacor. A partir de las primeras pesquisas sobre el terreno —comprobaciones de los accesos forzados y de los movimientos del sospechoso por el edificio—, los agentes lograron establecer su identidad completa en un plazo breve.
Confirmada la filiación del hombre, las autoridades dictaron una orden de busca y captura. La localización se demoró varios días hasta que, el pasado domingo por la tarde, efectivos de la Brigada Local de Seguridad Ciudadana de Manacor dieron con su paradero y lo detuvieron como presunto autor de un delito continuado de robo con fuerza en las cosas.
El Código Penal castiga el robo con fuerza en las cosas con penas de uno a tres años de prisión, agravadas cuando concurre un delito continuado —el que encadena varias sustracciones bajo un mismo plan—, figura que la Policía atribuye al arrestado. El uso de una identidad profesional falsa para sortear los controles de seguridad de hoteles y comunidades de vecinos es una modalidad recurrente en la casuística policial, aunque cada caso se instruye de forma independiente según el lugar y las víctimas.
El detenido ha sido puesto a disposición judicial, paso previo a que un juzgado de instrucción determine si existen indicios suficientes para su imputación y fije, en su caso, medidas cautelares. El episodio se suma a otras causas que tramitan los juzgados del país, desde la instrucción sobre la entrada irregular de migrantes en Ceuta, donde la juez del caso ha apreciado indicios contra altos cargos y ha vetado informar a sus superiores, hasta la detención en Inca de un hombre acusado de secuestrar y agredir a tres argelinos.
El caso de Manacor queda en manos del juzgado de instrucción competente, que deberá valorar las diligencias policiales practicadas hasta la fecha y decidir sobre la situación procesal del detenido.


