Según las actas difundidas por la Fed y conocidas anoche tras el cierre europeo, la mayoría de los participantes en la reunión de septiembre consideraron que un nuevo incremento de los tipos de interés sería «apropiado» antes de que termine el año, lo que reabre la puerta a un nuevo endurecimiento monetario en Estados Unidos. No obstante, los propios miembros del banco central matizaron ese mensaje para evitar un compromiso automático.
«Abordarán cada reunión con una mentalidad abierta y las próximas decisiones dependerán de la información recibida y sus implicaciones para las perspectivas y el equilibrio de riesgos», según las actas de la Reserva Federal.
Ese lenguaje condicionado no ha evitado que los mercados interpreten la posibilidad de una subida de tipos como una señal restrictiva que encarece la financiación y presiona a la renta variable, especialmente a los valores más sensibles al coste del crédito. La reacción en Europa fue generalizada: el resto de los grandes parqués del continente cotizaba también en rojo hacia el mediodía, con el Cac 40 francés cediendo un 0,84%, el Dax alemán un 0,79%, el FTSE Mib italiano un 1,29% y el Euro Stoxx 50 un 1,12%, mientras el FTSE 100 británico se dejaba un 0,40%.
Escalada en el estrecho de Ormuz
El segundo gran factor de la jornada remite a Oriente Próximo, donde la tensión entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a intensificarse en las últimas semanas. Según informaciones conocidas este jueves, el presidente estadounidense, Donald Trump, habría ordenado al Pentágono diseñar opciones de ataque contra la República Islámica para ejecutarlas antes de las elecciones de mitad de mandato, un extremo que, de confirmarse, marcaría un punto de inflexión en el pulso que ambos países mantienen en torno al programa nuclear iraní y al control de las rutas energéticas del golfo Pérsico.
El estrecho de Ormuz, paso por el que circulaba antes del conflicto una cuarta parte del petróleo y el gas que se comercian en el mundo, lleva semanas sometido a un doble bloqueo: el que impone Irán y el más amplio que mantiene Estados Unidos. Anoche, la agencia de comercio marítimo de la Armada británica (UKMTO) informó de un ataque contra un buque cisterna frente a las costas de Qatar que dejó «víctimas», el último episodio de una serie de incidentes contra el tráfico petrolero en la zona.
Irán, por su parte, ha asegurado haber acordado con Omán rutas marítimas seguras para la navegación en el estrecho, en un intento de desactivar parte de la presión internacional sobre su papel en los ataques.
«La navegación en la zona se había visto interrumpida por las maldades de EEUU», denunció un portavoz iraní, que reafirmó que la estabilidad de Ormuz es de mayor importancia para Teherán que para cualquier otra parte implicada.
La combinación de estos factores —el riesgo de una acción militar estadounidense y el bloqueo sostenido del principal corredor energético del golfo— disparó los precios del crudo. El petróleo Brent, de referencia en Europa, avanzaba un 4,22% en la media sesión, hasta los 104,43 dólares por barril. El West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, subía un 4,19%, hasta los 91,98 dólares.
La prima de riesgo sube a 64 puntos
El mercado de deuda española también reflejó el nerviosismo. El rendimiento del bono soberano a diez años se situaba en el 4,163%, frente al 4,107% con el que cerró el miércoles, lo que elevó la prima de riesgo frente al bono alemán hasta los 64,37 puntos básicos. En el mercado de divisas, el euro se depreciaba un 0,15% frente al dólar, hasta un tipo de cambio de 1,1180 unidades.
Dentro del Ibex 35, el comportamiento sectorial dibujó con nitidez el efecto del encarecimiento del petróleo: Repsol lideraba las subidas con un 2,06%, seguida de Enagás (+1,48%), Endesa (+1,07%) y Naturgy (+0,95%), compañía que esta misma semana ha sido noticia después de que Naturgy suprimiera las mayorías reforzadas y Criteria ampliara su control del consejo. En el lado opuesto, IAG se dejaba un 3,15%, penalizada por el impacto del combustible en los costes de las aerolíneas, seguida de ArcelorMittal (-3,09%), Aena (-2,68%) y Banco Santander (-2,61%).
El episodio se suma a una serie de jornadas recientes en las que el Ibex 35 ha mostrado una volatilidad notable ante factores externos: apenas unos días antes, el selectivo había subido un 2% pese al ruido de un adelanto electoral en España, lo que ilustra hasta qué punto los mercados españoles están respondiendo con más sensibilidad a los riesgos exteriores que a la incertidumbre política interna.
Los episodios de tensión en el golfo Pérsico de 2019 y 2020 ofrecen el precedente más cercano de un shock petrolero de esta magnitud: ataques contra instalaciones e infraestructuras petroleras dispararon entonces el Brent en cuestión de horas antes de moderarse en los días siguientes. La diferencia actual es que la amenaza combina el riesgo militar directo entre Washington y Teherán con un bloqueo ya consolidado del estrecho de Ormuz, lo que estrecha el margen para una desescalada rápida.
Los inversores mantienen la atención puesta en la evolución del conflicto y en la próxima reunión de la Fed, cuyas decisiones sobre tipos de interés dependerán, según sus propias actas, «de la información recibida y sus implicaciones para las perspectivas y el equilibrio de riesgos».


