La reacción de Feijóo llegó horas después de que el PP vetara la celebración de minutos de silencio por la muerte de Maricarmen en el Senado, el Ayuntamiento de Madrid y la Asamblea de Madrid, las tres instituciones donde el partido tiene capacidad de bloqueo. La decisión contrasta con lo ocurrido en Les Corts Valencianes, donde el homenaje sí se celebró con el respaldo de la mayoría de grupos parlamentarios, aunque Vox se ausentó durante el reconocimiento.
PSOE y Más Madrid optaron por un gesto alternativo: homenajearon a la anciana en el exterior de las dos instituciones madrileñas donde el PP había impedido guardar silencio en su interior. El propio Feijóo reconoció que la precampaña está marcada por el debate sobre la vivienda, un terreno que el PSOE, según el líder popular, pretende convertir en eje de la cita electoral.
En su comparecencia ante la directiva nacional, Feijóo extendió la crítica al conjunto de la estrategia del Ejecutivo y cargó contra lo que describió como un intento de aprovechar la muerte de la anciana.
«Se cree capaz de manipularlo todo y de manipular a todos. Pero no vamos a permitir el intento de manipulación emocional a los españoles», afirmó Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular.
El PP ha defendido el veto a los minutos de silencio como una forma de no trasladar al terreno institucional lo que considera una instrumentalización política de un caso personal. El choque se produce después de que la vivienda haya protagonizado movilizaciones masivas en distintas ciudades, desde las decenas de miles de personas que pidieron en Madrid una huelga general por la vivienda hasta las protestas que cerraron el fin de semana en Almería y Córdoba y las marchas en Murcia bajo el lema «No toleramos ni un desahucio más».
El precio del alquiler sigue siendo uno de los principales motivos de esa movilización: el alquiler de una habitación cuesta 425 euros de media en España, frente al coste de arrendar un piso completo, una brecha que alimenta el debate sobre el acceso a la vivienda que ambos bloques intentan capitalizar de cara a las elecciones.
El papel de las protestas divide incluso a las fuerzas parlamentarias. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, cuestionó la eficacia de las movilizaciones convocadas para el 11 de noviembre al sostener que la huelga «no va a construir más vivienda», una lectura distinta a la del movimiento que impulsó figuras como Maricarmen.
El uso electoral de los símbolos de la lucha por la vivienda enmarca una precampaña de las elecciones del 29 de noviembre que, a juicio del PP, el Gobierno busca centrar en ese asunto, mientras la memoria de la fallecida se dirime entre los vetos institucionales y los homenajes en la calle.


