En la grabación, Landaluce ha insistido en su inocencia con una frase que ha repetido ante las cámaras y que resume su defensa pública frente a las denuncias que han precipitado su salida del Ayuntamiento.
"Quiero reiterar que los hechos que se me atribuyen son rotundamente falsos", ha afirmado José Ignacio Landaluce, alcalde saliente de Algeciras, en el vídeo difundido para anunciar su dimisión.
La secuencia resulta inusual en la política municipal: una renuncia voluntaria que se adelanta nueve días a la votación de una moción de censura. Con ella, Landaluce abandona el cargo antes de que el pleno tramitara formalmente el mecanismo que lo habría destituido, un procedimiento regulado por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que exige la firma de la mayoría absoluta de los concejales y la designación de un candidato alternativo a la alcaldía en el mismo escrito.
Las dos denuncias por abusos sexuales son el origen de la crisis en el consistorio gaditano. El material disponible no detalla el estado procesal de ambas causas ni si han sido admitidas a trámite por algún juzgado, un extremo que condicionará los pasos judiciales que puedan seguir a la salida de Landaluce del Ayuntamiento, ya que la dimisión del cargo no interrumpe por sí sola la vía penal.
La renuncia de un regidor señalado por denuncias, sumada a una moción de censura en marcha, no es un fenómeno inédito en los ayuntamientos españoles. Las mociones de censura municipales, habilitadas desde los primeros gobiernos locales de la democracia tras las elecciones de 1979, han servido tanto para resolver crisis de gobernabilidad como para apartar a cargos cuestionados por escándalos personales o judiciales.
Landaluce ha sido durante años la cara visible del PP en Algeciras, uno de los municipios de mayor peso de la provincia de Cádiz. Su dimisión deja abierta la cuestión de la sucesión al frente del gobierno local, un escenario que se suma a otras tensiones recientes en la política andaluza, como el reciente dispositivo policial que desalojó los asentamientos de Los Rosales y el Tarajal en Ceuta.
Con su marcha, la destitución queda formalmente desligada de la votación de censura, aunque la propia cronología expuesta por Landaluce vincula su decisión a la inminencia del pleno. Las denuncias por abusos sexuales que han motivado su salida siguen su curso al margen ya de la gestión municipal que él mismo ha abandonado antes de que el consistorio pudiera forzarlo.
