«Estoy de alquiler, cuando estoy en Madrid los tres o cuatro días de Pleno estoy de alquiler, y cuando estoy en Cataluña estoy en casa de mi madre», relató el diputado. Sobre la vivienda familiar añadió: «Así que voy a heredar tardísimo, ojalá nunca herede».
Rufián situó ese reparto en el origen humilde de su familia. Sus padres lo tuvieron apenas alcanzada la mayoría de edad: su madre trabajó como auxiliar administrativa y auxiliar de enfermería haciendo suplencias, y su padre fue cocinero, transportista y comercial. «Los recuerdo siempre trabajando», afirmó, y subrayó que su mayor orgullo son sus abuelos, que emigraron a Cataluña desde Jaén y Granada.
Nacido en Barcelona a principios de los años 80, Rufián creció entre el barrio del Fondo de Santa Coloma de Gramenet y Badia del Vallès, dos zonas de la periferia metropolitana con fuerte presencia de población de origen andaluz. Esa ascendencia castellanohablante y obrera ha sido una seña de identidad de su discurso para defender el independentismo fuera de los círculos del catalanismo tradicional, de base catalanoparlante.
Diplomado en Relaciones Laborales y graduado en Dirección y Gestión de Recursos Humanos por la Universidad Pompeu Fabra, trabajó más de diez años en el sector privado, en empresas de selección de personal y consultoría laboral del área metropolitana de Barcelona, antes de dar el salto a la política. Su proyección pública arrancó en Súmate, plataforma de independentistas catalanes de habla castellana, desde donde ganó notoriedad durante los momentos álgidos del procés.
Entró en la política institucional como cabeza de lista de ERC al Congreso en las elecciones generales de diciembre de 2015, escaño que ha revalidado en las sucesivas citas electorales. En la Cámara Baja ha desarrollado un estilo parlamentario directo y efectista, con intervenciones que han recurrido a atrezzo desde la tribuna —camisetas con lemas, una impresora o unas esposas— para ilustrar sus discursos.
Con la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa y el giro hacia el pragmatismo impulsado por Oriol Junqueras al frente de ERC, Rufián pasó de la confrontación directa a convertirse en uno de los interlocutores clave de la gobernabilidad. Ha actuado como negociador habitual en la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado y de leyes de los gobiernos de coalición de PSOE y Sumar, condicionando el respaldo de ERC a avances en la agenda territorial, entre ellos los indultos, la derogación del delito de sedición y la Ley de Amnistía, cuyo encaje ha marcado otros debates como el de las instrucciones sobre nietos que el Gobierno adaptó de normas previas.
Fuera del Congreso, Rufián presenta La Fábrica, un programa de entrevistas emitido en YouTube por el que han pasado figuras de perfiles ideológicos diversos del ámbito político, cultural y del espectáculo. Es también uno de los políticos españoles con mayor actividad en X y TikTok, donde combina frases cortas e ironía para conectar con audiencias jóvenes. Su figura económica incluso ha trascendido al debate sobre vivienda: Beatriz Espejel, mujer del futbolista Koke, declaró estar «de acuerdo con Rufián» en que «la vivienda no tendría que ser un bien para la gente rica».
