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Herida una mujer por un disparo de su pareja en un supuesto accidente de caza

Las primeras pesquisas descartarían un episodio de violencia de género, según fuentes de la investigación, mientras el caso permanece abierto en el Cerrato

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Una mujer resultó herida por arma de fuego este mes de agosto en la comarca del Cerrato, en Palencia, en lo que se investiga como un posible accidente de caza durante la campaña de la media veda. El disparo lo habría efectuado su pareja, según las primeras diligencias, que de momento descartarían que los hechos estén relacionados con un episodio de violencia de género, aunque el expediente sigue abierto a la espera de los informes periciales y las declaraciones de los implicados.

El Cerrato palentino, comarca de amplia tradición cinegética en el sureste de la provincia, es el escenario de un suceso que cruza dos elementos sensibles en la respuesta institucional española: el uso de armas de fuego en la caza y la posible implicación de una pareja sentimental. La investigación busca determinar si el disparo que causó las lesiones se produjo de forma accidental durante una jornada de caza o si concurren otras circunstancias por esclarecer. Según las primeras diligencias, se descartaría por ahora la hipótesis de violencia machista.

El suceso se enmarcaría en la media veda, el periodo de caza menor que en Castilla y León arrancó el pasado 15 de agosto y que este año ha reunido a cerca de 100.000 cazadores con licencia en la comunidad. La normativa autonómica introdujo esta temporada nuevas restricciones sobre cupos de capturas y control de especies, en un contexto de mayor atención administrativa sobre el desarrollo de las jornadas cinegéticas. Ese calendario sitúa el episodio en uno de los momentos de mayor actividad venatoria del año.

La activación de un protocolo que contempla la violencia de género entre las hipótesis a descartar no es excepcional en España cuando una mujer resulta herida por arma de fuego en presencia de su pareja. El artículo 544 ter de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que regula la orden de protección para las víctimas de violencia doméstica y de género, obliga a los cuerpos policiales a valorar de forma inmediata el riesgo objetivo que pueda correr la víctima, con independencia de que los hechos acaben calificándose como accidentales.

Todos los sucesos en los que una mujer resulta herida o fallecida por causas violentas con intervención de su pareja o expareja se someten de manera protocolaria a un análisis que confirme o descarte un patrón de violencia de género, conforme a los criterios de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Ese examen se activa incluso cuando las circunstancias iniciales apuntan a un accidente, como parece ocurrir en el caso del Cerrato.

La instrucción, que en estos supuestos suele recaer en un juzgado de instrucción con competencia territorial y coordinarse, en su caso, con el juzgado de violencia sobre la mujer, deberá reconstruir con precisión la secuencia: la distancia del disparo, el tipo de arma, si contaba con la licencia y guía reglamentarias y si se cumplieron las medidas de seguridad exigidas durante la práctica de la caza.

Un fenómeno recurrente en cada temporada

Los accidentes durante las jornadas de caza son un fenómeno recurrente en España, con incidentes cada temporada que van de las heridas leves a los desenlaces mortales, protagonizados en su mayoría por los propios practicantes o por sus acompañantes. El Ministerio del Interior no publica una estadística nacional unificada y de acceso público sobre accidentes de caza, lo que dificulta la comparación interanual precisa. Federaciones de varias comunidades, entre ellas Castilla y León, han reclamado en los últimos años mayor rigor en los cursos de seguridad obligatorios para obtener y renovar la licencia de armas.

La media veda, que en Castilla y León se extiende habitualmente entre mediados de agosto y finales de septiembre, es uno de los periodos de mayor actividad cinegética y, por tanto, uno de los tramos en los que se concentran más incidentes con armas de fuego. Las nuevas normas de esta temporada, centradas en los cupos de capturas y el control de especies, no han modificado sustancialmente los protocolos de seguridad individual, que siguen dependiendo en gran medida de la formación y la diligencia de cada cazador.

La Federación Española de Caza, que agrupa a las federaciones autonómicas y representa a cientos de miles de licencias vigentes, ha defendido en distintas ocasiones que la inmensa mayoría de las jornadas se desarrollan sin incidentes y ha reclamado que los casos aislados no se utilicen para cuestionar la actividad en su conjunto. Hasta el momento no se ha pronunciado específicamente sobre el suceso del Cerrato.

España cuenta con precedentes de disparos ocurridos durante una jornada de caza entre miembros de una misma familia o pareja que generaron dudas iniciales sobre su naturaleza, resueltas después por la instrucción judicial en uno u otro sentido. La Fiscalía General del Estado ha subrayado en sus memorias la importancia de investigar estos casos con la máxima diligencia, precisamente por la sensibilidad que rodea cualquier episodio de violencia contra la mujer, incluso cuando las primeras hipótesis apuntan al accidente fortuito.

La delegación del Gobierno en Castilla y León, que coordina la respuesta institucional frente a la violencia de género en la comunidad, no se ha pronunciado sobre este caso a la espera de que avance la investigación. Las asociaciones de defensa de las víctimas suelen reclamar en sucesos de estas características que se agoten todas las vías de investigación antes de cerrar el expediente, con independencia de la conclusión final.

El caso permanece en fase de instrucción, sin que se haya trasladado públicamente un balance definitivo sobre el estado de salud de la mujer herida ni sobre las conclusiones de los primeros informes periciales. Las próximas diligencias —previsiblemente el testimonio de la víctima cuando su estado lo permita y el análisis balístico del arma implicada— resultarán determinantes para el curso judicial del expediente.

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