La nueva aportación se destinará, según la documentación del Ejecutivo, al «Proyecto de Fortalecimiento a la Investigación, Innovación y Sostenibilidad Energética en el CIIDARA». El Gobierno defiende que el objetivo es consolidar el centro como un «espacio de referencia para la investigación, la formación y la transferencia tecnológica en el tratamiento de aguas residuales» en zonas de gran altitud.
El proyecto no nace con esta partida. La cooperación española lleva financiando su desarrollo desde que el CIIDARA se integró en el Programa de Apoyo al Programa de Agua y Alcantarillado en Áreas Urbanas y Periurbanas de Bolivia (APAAP), puesto en marcha en 2017. Ese programa reúne 5 millones de euros del Fondo del Agua y otros 15 millones de fondos europeos LAIF gestionados por España, además de financiación del Banco Interamericano de Desarrollo, del propio Estado boliviano y del programa de canje de deuda España-Bolivia.
Dentro de esa operación, 300.000 euros de fondos europeos se destinaron específicamente al diseño final del centro, cuya preparación incluyó un estudio técnico de preinversión realizado con apoyo del Centro de Nuevas Tecnologías del Agua (CENTA). Durante el proceso se modificó incluso la ubicación prevista inicialmente, y el proyecto se trasladó a terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Oruro.
El coste del centro no ha permanecido congelado. En julio de 2026, la Universidad Técnica de Oruro (UTO) y el Viceministerio de Recursos Hídricos de Bolivia aprobaron un reajuste de precios para materiales de construcción, maquinaria y equipamiento técnico, después de que la cooperación española anunciara días antes que asumiría el incremento de costes necesario para preservar el diseño original. Según una información publicada en Bolivia, uno de los ajustes planteados rondaría los 1,5 millones de bolivianos, unos 100.000 euros.
El presupuesto de construcción del CIIDARA ha superado ya los 27 millones de bolivianos —algo más de dos millones de euros—, de acuerdo con documentación de la propia Universidad Técnica de Oruro. La nueva aportación de 1,4 millones aprobada por el Consejo de Ministros llega en esta fase de ampliación y consolidación, que arrastra sucesivos incrementos de coste desde su diseño inicial.
El centro, una vez terminado, contará con nueve líneas experimentales de tratamiento de aguas residuales, un sistema de recogida de aguas, un laboratorio para analizar la calidad del agua y espacios administrativos. Su singularidad reside en la ubicación: a casi 4.000 metros de altitud, con el propósito de estudiar qué tecnologías de depuración funcionan mejor en las condiciones específicas del altiplano boliviano.
La financiación de este tipo de actuaciones se enmarca en los compromisos de ayuda oficial al desarrollo que España mantiene a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de fondos específicos como el FCAS, creado para financiar infraestructuras de agua y saneamiento en América Latina. El desembolso se produce en un momento de tensión presupuestaria interna, con la vivienda en el centro del debate público tras las marchas que han pedido una huelga general en Madrid y otras ciudades.
La partida aprobada este martes se suma a un historial de más de dos décadas de cooperación bilateral entre España y Bolivia en materia hídrica, un capítulo que el Fondo del Agua y los fondos europeos LAIF vienen sosteniendo desde 2017 en el marco del programa APAAP.


