La encuesta de calidad de vida del organismo estadístico, referida al ejercicio 2025, mide la sobreocupación a partir de un cálculo que combina el número de adultos, menores y su sexo y edad con la composición total del hogar. Cuando el número real de habitaciones de la vivienda resulta inferior al que exige esa fórmula, el INE considera que la familia sufre falta de espacio.
Desde 2004, cuando el porcentaje alcanzaba el 14,2%, no se había registrado una proporción tan elevada de hogares hacinados. La serie muestra un repunte sostenido desde la pandemia: en 2021 la tasa era del 6,4% y ha crecido de forma ininterrumpida hasta el 9,5% actual.
El Banco de España ha calculado en un millón el déficit de viviendas en España, mientras que el servicio de estudios de BBVA Research lo situaba en 880.000 unidades de cara a 2027. Ambas estimaciones apuntan en la misma dirección que los datos de sobreocupación del INE: la oferta de vivienda no ha seguido el ritmo de formación de nuevos hogares.
BBVA Research comparó además la construcción de vivienda protegida de la etapa actual con períodos anteriores. Según ese informe, el promedio reciente se sitúa en 13.000 viviendas protegidas al año, frente a las casi 60.000 anuales construidas entre 1995 y 2002 y las más de 80.000 de media entre 2003 y 2010.
«Todo ello mientras se han creado 145.000 hogares de media al año y 260.000 desde 2021», señaló el servicio de estudios de BBVA Research.
La misma encuesta del INE refleja que la renta media de los hogares ha superado los 22.000 euros anuales. Sin embargo, el porcentaje de familias que no pueden afrontar con recursos propios un gasto imprevisto de 800 euros ha empeorado hasta el 36,5% a cierre de 2025, lo que indica una proporción creciente de hogares sin margen financiero ante contingencias.
El INE también registra un aumento de las carencias materiales. El porcentaje de hogares que no pueden permitirse al menos cuatro de los trece productos o servicios básicos que mide el organismo ha subido al 7,6% en 2025, frente al 5,4% de 2018. Entre esos indicadores figuran la imposibilidad de irse de vacaciones una semana al año, comer carne, pollo o pescado cada dos días, mantener la vivienda a temperatura adecuada o afrontar pagos atrasados de alquiler o hipoteca.
La vivienda se entrelaza con otras cuestiones domésticas de actualidad, como la limitación de elementos decorativos en comunidades que permite la Ley de Propiedad Horizontal o las posibilidades que ofrece el BOE a los inquilinos frente a reparaciones desatendidas por el propietario.
La encuesta de calidad de vida es una de las referencias anuales del INE para medir las condiciones materiales de los hogares españoles. El dato de 2025 marca el nivel de sobreocupación más alto desde 2004.
