El gesto de Nata, seguida por unas 120.000 personas en Instagram, se ha limitado a compartir en sus historias una publicación de la Fundación Josep Carreras dirigida a quienes se inscriben como donantes de médula ósea, sin fotografías familiares ni referencias al proceso judicial que envuelve a su marido. La entidad agradece en ese mensaje a los donantes su compromiso «sin saber si algún día recibirían esa llamada».
La creadora de contenido había construido buena parte de su actividad profesional en torno a las redes sociales hasta que, coincidiendo con uno de los momentos de mayor repercusión mediática del caso, convirtió su cuenta en privada el pasado mes de mayo. Desde entonces, las publicaciones familiares prácticamente desaparecieron y su actividad quedó reducida al mínimo. Sus cuñadas, Sarah y Judith Andic, optaron por un movimiento similar y retiraron parte del contenido personal que compartían hasta entonces.
Isak Andic, fundador de la cadena de moda Mango, falleció en diciembre de 2024 tras precipitarse por un barranco durante una excursión de montaña en Collbató (Barcelona) junto a su hijo Jonathan. La investigación judicial sobre las circunstancias de su muerte continúa abierta casi dos años después, con Jonathan Andic como investigado por un presunto homicidio, situación que le llevó a ser detenido por los Mossos d'Esquadra el pasado mes de mayo y posteriormente puesto en libertad tras abonar una fianza de un millón de euros.
Nuevos elementos en la instrucción judicial
Las pesquisas han seguido incorporando datos para reconstruir tanto las circunstancias de la muerte del empresario como los movimientos posteriores de su hijo. Entre ellos figura un viaje que Jonathan Andic realizó a Quito en marzo de 2025, durante el cual denunció el supuesto robo de su teléfono móvil; la jueza que instruye el caso ha pedido reconstruir sus movimientos, gastos y comunicaciones durante aquella estancia. El foco también se ha puesto sobre la relación que mantenía con su terapeuta, Julia Lüderwaldt, que, según las informaciones trascendidas sobre la instrucción, le habría recomendado determinadas decisiones personales, entre ellas casarse con Paula y formar una familia.
La pareja contrajo matrimonio después de la muerte de Isak Andic y posteriormente tuvo a su primer hijo, mientras la causa judicial seguía su curso. Las hermanas de Jonathan han mantenido públicamente su respaldo a su hermano y han defendido su inocencia durante todo el proceso, en un contexto en el que el entorno familiar optó por reducir al máximo su exposición pública tras el consejo de sus asesores de comunicación.
El movimiento de Nata se distingue de su actividad habitual anterior a la muerte de Isak Andic, cuando su perfil funcionaba como herramienta profesional y también como escaparate de su vida personal. La publicación actual, circunscrita a la campaña de la Fundación Josep Carreras, no supone una vuelta a esa dinámica, sino un gesto puntual vinculado a una causa social, con la cuenta todavía configurada como privada. La reaparición se enmarca en un clima de intensa exposición mediática de figuras vinculadas a la creación de contenido, un terreno del que también se han ocupado desde otro ángulo trabajos como el ensayo de Llucía Ramis sobre la vida privada y sus fronteras.


