Los hechos se remontan al 26 de junio de 2008. La entonces concejal María Belén Gutiérrez Zamorano acudió al Ayuntamiento de Noblejas para realizar gestiones sobre la subvención de una ONG y pidió a una administrativa una copia de un documento. La trabajadora consultó al secretario municipal, que las remitió al despacho del alcalde para resolver la petición.
Jiménez, que salía de su despacho en ese momento, negó a la concejal la fotocopia y le indicó que debía solicitarla por escrito. Ante la negativa, Gutiérrez tomó el documento de manos de la administrativa, lo que desencadenó la reacción del regidor.
«De manera inmediata, Agustín Jiménez Crespo acorrala literalmente a María Belén Gutiérrez Zamorano contra una pared, le retuerce la mano y le da un puñetazo, quitándole de manera violenta los documentos que María Belén Zamorano tenía en su mano derecha, detrás de ella, momento en que María Belén le apartó con su mano izquierda», recoge la sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Ocaña (Toledo).
La resolución judicial detalla que la concejal sufrió «dolor en antebrazo izquierdo y erosión en axila izquierda», lesiones para cuya sanidad necesitó siete días no impeditivos. El juzgado condenó a Jiménez como «autor responsable de una falta de lesiones» a un mes de multa con una cuota diaria de 20 euros —600 euros en total— y a indemnizar a la edil con 210 euros, además de asumir las costas del procedimiento.
Fuentes socialistas aclaran que Jiménez abonó la multa y pidió perdón por lo ocurrido, y recuerdan que desde entonces el regidor ha revalidado el cargo en sucesivas elecciones municipales. Jiménez gobierna Noblejas, un municipio de unos 4.000 habitantes, desde 1983 con mayoría absoluta.
El alcalde mantiene una relación tensa con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, también del PSOE. En 2025 Jiménez inició una huelga de hambre para reclamar la construcción de un instituto de secundaria en Noblejas, una infraestructura anunciada por la Junta más de una década antes y aún sin ejecutar.
Este viernes, Jiménez ejerció de anfitrión de Sánchez durante su visita a Noblejas, que arrancó con una parada en el proyecto «Noblejas Industrial» y continuó con un recorrido por el centro del pueblo escoltado por un dispositivo de más de una decena de vehículos oficiales y de seguridad. El acto combinó muestras de apoyo con gritos hostiles hacia el jefe del Ejecutivo, en la línea de las críticas por el caso de su esposa a las que respondió recientemente en Harvard.
A la salida de un establecimiento local, los vítores de sus simpatizantes se mezclaron con gritos de «¡viva Ceuta!, ¡vete a Ceuta!, ¡sinvergüenza!». El equipo de Sánchez acotó después una zona de la plaza del pueblo reservada a seguidores del Ejecutivo, donde el presidente saludó a los asistentes afines antes de concluir el acto.


