El mensaje de Xi, dirigido al pueblo estadounidense según la agencia oficial china Xinhua, plantea que la "gran revitalización de la nación china" y el propósito de Trump de "hacer grande de nuevo a Estados Unidos" pueden avanzar en paralelo, reforzarse mutuamente y beneficiar al mundo, en lugar de chocar entre sí.
"China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales", dijo Xi Jinping, presidente de China, en un mensaje escrito a su llegada a Washington.
Minutos antes de que el avión de Xi tocara tierra, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció en una entrevista con la cadena Fox que Washington y Pekín acordaron extender su tregua comercial hasta el 10 de enero, en lugar de la fecha original del 10 de noviembre. El anuncio se produjo tras una nueva ronda de conversaciones entre Bessent y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, quienes encabezan las negociaciones económicas bilaterales.
La jornada central de la visita será este jueves, cuando Trump y Xi se reúnan formalmente en la Casa Blanca y participen en una ceremonia de bienvenida, seguida de una cena de Estado en la residencia presidencial. Es el tercer encuentro presencial entre ambos mandatarios desde el regreso de Trump al cargo.
Se trata también de la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el entonces presidente Barack Obama. Aquel viaje, hace más de una década, se produjo en un momento de mayor distensión, antes de la escalada arancelaria que marcó la primera presidencia de Trump y el deterioro posterior de los vínculos entre las dos potencias.
La relación entre ambos países ha estado marcada en los últimos años por disputas arancelarias, restricciones tecnológicas y fricciones geopolíticas que van desde el control de las tierras raras hasta la guerra en torno a Irán, el estatus de Taiwán y la competencia por el desarrollo de la inteligencia artificial. La extensión de la tregua comercial hasta enero abre una ventana adicional de negociación antes de que se reactiven eventuales aranceles suspendidos.
El tono conciliador de Xi contrasta con el empleado días atrás por el presidente argentino, Javier Milei, quien calificó a la ONU de "organización inútil" que alimenta una "casta de parásitos", frente al lenguaje que Pekín busca proyectar hacia Washington en esta visita.
El encuentro de este jueves en la Casa Blanca definirá si el gesto de Xi se traduce en compromisos concretos más allá de la extensión de la tregua arancelaria anunciada por Bessent.