El avance confirma una tendencia sostenida: el sector movilizó 31.1 millones de cruceristas en 2023 y 34.6 millones en 2024, según la CLIA. Estados Unidos continúa como el principal mercado emisor, con 20.6 millones de pasajeros en 2025, equivalentes a cerca del 55% del total mundial, mientras América del Norte en conjunto aportó más de 22 millones de viajeros a la cifra global. El crecimiento de 2025 equivale a unos 2.7 millones de pasajeros adicionales frente al año anterior.
Pese a la expansión, los cruceros representan apenas cerca del 4% del turismo mundial, según el mismo reporte. Esa fracción es precisamente el argumento que la industria esgrime para proyectar su futuro: un mercado que moviliza decenas de millones de pasajeros al año pero que, según sus propios representantes, apenas roza una porción del total de viajeros.
El crecimiento fue el eje de un panel sobre el futuro del turismo celebrado en la Cumbre del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) en Malta. Allí participó Pierfrancesco Vago, presidente ejecutivo de la naviera MSC Group, junto con Christopher J. Nassetta, presidente y director ejecutivo de Hilton, y Manfredi Lefebvre d'Ovidio, presidente del WTTC.
"Hoy hablamos de una penetración global del 4%. Este año hemos alcanzado la cifra de 38 millones de pasajeros. Por lo tanto, todavía existe una gran oportunidad de crecimiento en el sector de los cruceros propiamente dicho", afirmó Pierfrancesco Vago, presidente ejecutivo de MSC Group.
Vago explicó que una de las principales apuestas de la industria es la diversificación de la oferta, con embarcaciones cada vez más grandes y tecnológicamente avanzadas, que van desde productos contemporáneos hasta experiencias de lujo. Esa estrategia, sin embargo, implica una inversión considerable: según el ejecutivo, la construcción de un crucero moderno puede costar hasta 2,000 millones de euros, equivalentes a unos $2,240 millones, debido al tamaño de los barcos, la incorporación de nuevas tecnologías y el encarecimiento de materiales y energía.
"Necesitamos comprender y diseñar un barco que sea una realidad dentro de diez o quince años", expresó Vago, al señalar que las navieras deben anticipar cómo viajarán, se entretendrán y se alojarán los pasajeros del futuro.
Esa planificación a largo plazo contrasta con la velocidad de los cambios tecnológicos que la propia industria incorpora a sus operaciones diarias. Vago destacó el papel creciente de la inteligencia artificial para mejorar la atención a pasajeros de distintas nacionalidades: MSC recibe viajeros de más de 175 países, lo que históricamente ha representado un desafío para la comunicación y la prestación de servicios a bordo. La digitalización, explicó, permite reducir las filas en las áreas de recepción, automatizar respuestas a preguntas frecuentes y facilitar la comunicación mediante aplicaciones y sistemas multilingües.
Una de las tendencias más llamativas que anticipó el ejecutivo tiene que ver con el uso de robots humanoides para tareas operativas en las terminales. MSC opera una terminal en Miami donde el desembarque y embarque pueden involucrar hasta 7,000 pasajeros en un período aproximado de seis horas, lo que implica la manipulación de miles de piezas de equipaje. Vago dijo estar considerando el uso de esta tecnología para liberar personal que se concentraría en actividades como la limpieza de camarotes, la hospitalidad y la atención directa a los pasajeros.
2,004 cruceros por el Canal entre 2016 y 2025
El margen de crecimiento que describió Vago tiene lectura directa para el Canal de Panamá, administrado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que figura entre las rutas predilectas de las navieras hacia Sudamérica y el Pacífico. Entre 2016 y 2025, la vía interoceánica registró el tránsito acumulado de 2,004 embarcaciones de cruceros, y se proyecta que unos 220 crucen la ruta durante la temporada 2026-2027.
El aumento de 13.8% en los tránsitos de cruceros por la ruta del Canal y Sudamérica durante 2025, documentado por la CLIA, coincide con el repunte generalizado de la demanda turística marítima. El crecimiento del segmento llega, además, en un periodo de atención constante sobre la capacidad operativa de la vía, marcado en años recientes por las restricciones de calado derivadas de la disponibilidad de agua dulce, un factor que la ACP ha debido gestionar en los meses de menor nivel de los lagos que alimentan las esclusas.
El negocio de cruceros se enmarca en un escenario más amplio de recomposición del comercio marítimo mundial, en el que la disponibilidad hídrica, la geopolítica regional y los costos energéticos inciden en la planificación de rutas. La volatilidad de otros corredores estratégicos, como ilustran los recientes ataques a buques en el estrecho de Ormuz, refuerza el valor que las navieras otorgan a rutas estables como la panameña.
Para Panamá, cuya economía depende en gran medida de los ingresos que genera el tránsito por el Canal, la proyección de 220 cruceros para la temporada 2026-2027 representa una señal de continuidad en un segmento que acumula más de 2,000 tránsitos de cruceros en la última década. El reto será sostener esa demanda en paralelo con las restricciones de calado en los periodos de menor disponibilidad de agua dulce.
Esa combinación —un mercado con margen de crecimiento del 96% según la propia industria y una ruta que la CLIA sitúa entre las de mayor expansión— define el escenario con el que la vía interoceánica llega a la temporada 2026-2027. "Todavía existe una gran oportunidad de crecimiento en el sector de los cruceros propiamente dicho", resumió Vago ante la Cumbre del WTTC.