El rendimiento promedio registrado hasta el momento es de 91.38 quintales por hectárea, según los datos oficiales de la Dirección Nacional de Agricultura citados por Spiegel López. El dirigente gremial reconoció que la reducción del área sembrada respecto a ciclos anteriores constituye un tema que amerita seguimiento, aunque insistió en que el proceso productivo del año agrícola aún no ha concluido.
"La cosecha continúa y todavía existe una parte importante del ciclo productivo por concluir", declaró Omar Alberto Spiegel López, presidente de Fapagrap.
El arroz es uno de los productos de mayor peso en la canasta básica de alimentos de Panamá y su abastecimiento ha sido, en distintos momentos, motivo de tensión entre el gremio arrocero, el Órgano Ejecutivo y los importadores, particularmente en años de sequía asociados a El Niño en la vertiente del Pacífico, donde se concentra buena parte de la siembra nacional. En 2014, la sequía provocada por ese fenómeno redujo la cosecha y obligó al Estado a autorizar importaciones extraordinarias para garantizar el suministro del grano.
Spiegel López adelantó que la Cadena Agroalimentaria de Arroz realizará en enero de 2027 un balance integral que medirá los niveles finales de producción, los inventarios disponibles y el comportamiento del consumo interno. Según explicó, esa auditoría técnica funcionará como base institucional para determinar con precisión las necesidades reales de abastecimiento del país durante todo el año 2027.
"Esta situación no representa actualmente un riesgo de desabastecimiento de arroz para los próximos meses", afirmó el presidente de Fapagrap.
En paralelo, el gremio informó que avanza en una estrategia de adaptación climática que incluye la evaluación de nuevas variedades de semilla con mayor resistencia a condiciones ambientales adversas. Spiegel López advirtió, sin embargo, que la genética de las semillas resuelve solo una parte del problema estructural que enfrenta el sector.
Por ello, Fapagrap articuló una alianza con el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) y con la Federación Nacional de Arroceros de Colombia (Fedearroz) para codiseñar herramientas de predicción climática acompañadas de recomendaciones agronómicas específicas. El objetivo, según el dirigente, es que los productores panameños puedan acceder a información segmentada por zona productiva para programar sus ventanas de siembra, elegir variedades apropiadas a cada región y reducir los riesgos financieros derivados de la volatilidad del clima.
"El productor no puede controlar el clima, pero sí podemos prepararnos mejor para enfrentarlo", concluyó Spiegel López, quien reafirmó el compromiso del gremio arrocero con la incorporación de tecnología para reforzar la seguridad alimentaria del país. La discusión sobre la sostenibilidad de la producción agrícola panameña frente a fenómenos climáticos extremos se suma a otras sobre sistemas alimentarios, como la que plantea la falta de datos sobre el desperdicio de alimentos en Panamá.