35 casos en noventa días: la magnitud estadística del repunte Los 35 delitos registrados entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2026 representan la cifra trimestral más alta de la que se tiene constancia reciente en la provincia hispalense. Para contextualizar el dato: el Sistema Estadístico de Criminalidad (SEC) del Ministerio del Interior, cuya última memoria anual publicada correspondía a 2024, situaba la media nacional de agresiones sexuales con penetración en torno a 2,1 delitos por cada 100.000 habitantes al año. Sevilla provincia, con aproximadamente 1,96 millones de habitantes según el padrón municipal del INE de 2024, registraría con esta cadencia anualizada una tasa que doblaría esa referencia nacional, aunque la extrapolación trimestral exige cautela metodológica.
La comparación interanual también debe leerse con precisión técnica. El salto del 45% entre el primer trimestre de 2025 y el primero de 2026 es estadísticamente significativo en una serie corta, pero los expertos en criminología advierten de que un solo trimestre puede verse distorsionado por varios factores: cambios en la tasa de denuncia —históricamente baja en delitos sexuales—, variaciones en los criterios de registro policial tras la reforma de la Ley Orgánica 10/2022, conocida como la ley del 'solo sí es sí', o concentración temporal de casos en operaciones policiales concretas. Ninguno de estos factores anula la relevancia del dato, pero sí obliga a esperar la serie completa del año para establecer tendencias firmes.
La reforma penal del 'solo sí es sí' y su efecto sobre el registro estadístico La Ley Orgánica 10/2022, de Garantía Integral de la Libertad Sexual, modificó de forma sustancial la tipología penal aplicable a las agresiones sexuales. Antes de su entrada en vigor, en octubre de 2022, la distinción entre abuso y agresión sexual determinaba cómo se clasificaban estadísticamente los hechos. Tras la reforma, toda conducta sexual sin consentimiento expreso queda encuadrada bajo el tipo de agresión sexual —con o sin violencia o intimidación—, lo que amplió el universo de hechos registrables bajo esa etiqueta. La Fiscalía General del Estado ya advirtió en su Memoria de 2023 de que este cambio taxonómico inflaría artificialmente las series históricas si no se aplicaba una corrección metodológica.
Ese efecto de reclasificación fue en parte corregido en las estadísticas oficiales de 2023 y 2024, pero su huella puede seguir distorsionando comparativas interanuales en series provinciales, donde la granularidad estadística es menor y la muestra más volátil. La Delegación del Gobierno en Andalucía no había facilitado, al cierre de esta edición, una nota metodológica que precisara si los 35 casos del primer trimestre de 2026 se corresponden exclusivamente con el tipo penal del artículo 179 del Código Penal —agresión sexual con penetración, es decir, violación stricto sensu— o incluyen otras conductas recalificadas.
La atribución causal a la inmigración: qué dicen los datos y qué no La versión del teletipo de origen vincula causalmente el repunte a la 'inmigración masiva'. Esta atribución requiere un escrutinio factual riguroso. El Sistema Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior no desglosa la nacionalidad de los investigados por delitos sexuales en sus publicaciones abiertas de carácter provincial; los datos desagregados por origen del autor son de acceso restringido y, cuando se publican, corresponden a cifras nacionales con un desfase de al menos un año. En ausencia de esa fuente oficial, cualquier afirmación sobre la nacionalidad o el origen de los agresores en los 35 casos sevillanos carece, de momento, de respaldo estadístico público verificable.
El Observatorio Hatento, especializado en delitos de odio, y distintos informes del Consejo General del Poder Judicial han advertido en los últimos años de que la sobrerepresentación de personas extranjeras en las estadísticas penales responde en parte a sesgos sistémicos —mayor probabilidad de detención, menor acceso a defensa jurídica de calidad, y concentración residencial en zonas con más presencia policial—, sin que ello implique negar que existan casos reales.
Antecedente: el pico de 2018 y la respuesta institucional que siguió No es la primera vez que Sevilla registra un repunte estadístico en delitos sexuales que genera alarma pública. En 2018, tras la sentencia de primera instancia del caso conocido como 'La Manada' —dictada por la Audiencia Provincial de Navarra en abril de ese año y recurrida hasta el Tribunal Supremo, que en 2019 elevó la condena de abuso a agresión sexual—, la tasa de denuncias por delitos sexuales se incrementó en toda España de forma notable. El SEC registró un aumento del 14% en las denuncias nacionales entre 2017 y 2018, fenómeno que los criminólogos atribuyeron mayoritariamente a una mayor disposición de las víctimas a denunciar, no a un aumento equivalente de los hechos. Sevilla fue una de las provincias donde ese efecto fue más pronunciado.
Aquel episodio derivó en la creación de las Unidades de Atención a Víctimas con Discapacidad y Violencia Sexual (UAVDI) en varias fiscalías andaluzas, y en la dotación de salas Gesell en algunos juzgados de instrucción sevillanos para la toma de declaración a víctimas en condiciones que minimizaran la victimización secundaria. La pregunta que surge ahora es si esos recursos son suficientes para absorber el incremento de carga procesal que implicarían 35 nuevos procedimientos en un solo trimestre.
Carga procesal en los juzgados de instrucción de Sevilla Los delitos de agresión sexual con penetración son instruidos, en función del partido judicial, por los Juzgados de Instrucción ordinarios o, cuando existe, por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer competente por razón de la víctima y del agresor. Sevilla capital cuenta con cuatro juzgados especializados en violencia de género, pero su competencia en materia de agresiones sexuales está acotada a los supuestos en que la víctima es pareja o expareja del investigado; el resto de casos se reparte entre los veintidós juzgados de instrucción de la capital y los juzgados de los partidos judiciales de la provincia.
El Consejo General del Poder Judicial publicó en su último Informe sobre la Justicia en España —correspondiente a 2024— que los juzgados de instrucción andaluces arrastraban una tasa de pendencia de asuntos un 18% superior a la media nacional. En ese contexto, la acumulación de 35 nuevas causas en un trimestre —con la complejidad probatoria inherente a los delitos sexuales, que frecuentemente requieren periciales forenses, exploración psicológica de la víctima y reconstrucción de evidencias digitales— puede agravar los plazos de instrucción ya dilatados.
Posiciones institucionales y políticas: el debate abierto El Partido Popular en el Parlamento de Andalucía ha pedido al Gobierno de la Junta que solicite al Ejecutivo central un refuerzo de efectivos de la Policía Nacional en Sevilla y que impulse en el Consejo de Política Criminal una revisión de la política de expulsiones de extranjeros condenados por delitos sexuales. La portavoz de Igualdad del PSOE-A ha rechazado la vinculación con la inmigración por carecer de base estadística contrastada y ha centrado su respuesta en exigir más financiación para los Centros de Atención Integral a Víctimas de Violencia Sexual (CAIVI), cuya red andaluza cuenta con tres centros operativos frente a los siete previstos en el Plan de Acción del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.
Vox, por su parte, ha reclamado en sede parlamentaria la publicación inmediata de los datos de nacionalidad de los investigados y ha anunciado una pregunta oral al consejero de Justicia para la próxima sesión de control. Desde las asociaciones de víctimas, la Federación de Mujeres Progresistas ha pedido que el debate no derive en una pugna de relato que oscurezca la atención a las víctimas concretas. 'Lo que estas mujeres necesitan no es un titular, sino un fiscal especializado, una psicóloga forense y una sala Gesell disponible en menos de setenta y dos horas', señaló su portavoz en un comunicado difundido este miércoles.
Qué ocurre a partir de ahora: plazos e hitos procesales Cada uno de los 35 expedientes abiertos se encuentra, previsiblemente, en distintas fases de instrucción. Los casos más recientes habrán superado ya la primera declaración del investigado —si está identificado y detenido— ante el juez de guardia, que habrá resuelto sobre su situación personal en el plazo de setenta y dos horas establecido por la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Los casos del mes de enero podrían estar próximos a la fase de conclusión de la instrucción, con el traslado a las partes para calificación provisional, paso previo a la apertura del juicio oral ante la Audiencia Provincial de Sevilla.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Sevilla, competente para enjuiciar delitos sexuales graves, arrastra un calendario de señalamientos que en 2024 situaba la espera media entre el auto de apertura de juicio oral y la celebración del mismo en catorce meses, según datos del CGPJ. Si el volumen de causas instruidas en 2026 se mantiene al ritmo del primer trimestre, esa espera podría alargarse. La Fiscalía Provincial tiene la opción de solicitar la acumulación de causas conexas o la designación de un fiscal de sala con dedicación específica a este tipo de delitos, una figura que ya se activó en Cataluña y Madrid durante los picos de 2019 y 2022 respectivamente.
El Ministerio del Interior publicará previsiblemente en el tercer trimestre de 2026 los datos del SEC correspondientes al primer semestre del año, lo que permitirá contrastar si el repunte sevillano es un fenómeno local, provincial o forma parte de una tendencia de ámbito autonómico o nacional. Ese será el primer hito estadístico fiable para evaluar con rigor el alcance real del problema y la pertinencia —o no— de las distintas lecturas causales que hoy se disputan en el espacio público.


