La operación, desarrollada por la Policía Judicial de las comandancias de Madrid y Guadalajara, arrancó con vigilancias sobre dos inmuebles de la provincia —una nave industrial y una casa rural— donde los investigadores sospechaban actividades de tráfico de estupefacientes. Ambos locales cumplían funciones distintas dentro de la estructura criminal: la casa rural servía de centro de almacenamiento y la nave, como punto de distribución y preparación de los vehículos.
En las primeras actuaciones, los agentes localizaron un turismo que ocultaba 55 kilos de cocaína en un doble fondo y después interceptaron un camión cuyo semirremolque escondía 90 paquetes de la sustancia, con un peso bruto aproximado de 99 kilos. Esos hallazgos permitieron reconstruir el circuito de distribución y solicitar la autorización judicial para registrar la casa rural señalada como depósito principal.
Una vez obtenida esa autorización, los agentes localizaron en el interior del inmueble cerca de 2.775 kilos de una sustancia blanca que dio positivo en las pruebas de detección de cocaína. Junto a la droga se intervinieron los cuatro fusiles de asalto Kalashnikov con sus ocho cargadores, varios teléfonos móviles y tres vehículos, uno de ellos equipado con un doble fondo en el que se hallaron los 28.000 euros en metálico.
En la nave industrial, presuntamente, los miembros de la organización acondicionaban compartimentos en los vehículos para ocultar la cocaína antes de trasladarla a distintos puntos de España y de otros países europeos. La investigación apunta a que la estructura desarticulada constituía el primer eslabón de la cadena de distribución de la droga en el mercado europeo, encargado del almacenamiento y la preparación del transporte hasta los distribuidores.
Tras ser puestos a disposición judicial, siete de los ocho hombres detenidos han ingresado en prisión. El procedimiento se encuentra en fase de instrucción, dentro del marco de los delitos contra la salud pública y de pertenencia a organización criminal del Código Penal, que agravan la pena cuando concurre cantidad de notoria importancia, como la hallada en Guadalajara.
La incautación se inscribe en la actividad de las fuerzas de seguridad contra el crimen organizado en distintas provincias, donde también se han desarticulado redes dedicadas a delitos patrimoniales, como la que llevó a la Guardia Civil a detener a cuatro personas por medio centenar de robos en chalés de Valencia. El decomiso de casi tres toneladas de cocaína se sitúa entre los mayores registrados en el interior peninsular, lejos de los puntos habituales de entrada marítima.

