Las dos llamadas que alertaron al 091 llegaron con pocos minutos de diferencia: la primera, del propio César G., que profería gritos e insultos antes de colgar; la segunda, de su padre, que avisaba de que iban a matarlo. Los agentes desplazados al número 12 del paseo de los Húsares encontraron la puerta atrancada por dentro, lo que obligó a movilizar a las Unidades de Prevención y Reacción. Tras forzar la entrada hallaron al hijo fuera de sí y, en otro cuarto, los cadáveres del matrimonio.
No era el primer episodio de violencia atribuido a César G. El 25 de agosto de 2024, ya aquejado de graves problemas psiquiátricos, se paseó por Fregenal de la Sierra (Badajoz) con un cuchillo jamonero, amenazó a dos guardias civiles y se atrincheró con sus padres en la casa familiar durante casi cinco horas. «No tengo miedo a la muerte», gritó, entre otras amenazas, antes de que fueran sus propios progenitores quienes lograran calmarlo. Aquel mismo día un juez lo envió a prisión provisional.
El juzgado de instrucción de Fregenal de la Sierra lo imputó por homicidio en grado de tentativa, violencia de género, atentado a agente de la autoridad, amenazas y daños. Permaneció recluido hasta junio de 2025, cuando el mismo juzgado estimó la petición de la defensa y levantó la medida cautelar. El auto señalaba que la entonces pareja del investigado no había interpuesto denuncia, por no considerarse perjudicada, y que la investigación no acreditaba ni la tentativa de homicidio ni la violencia de género.
El auto que ordenó su libertad en junio de 2025
El resto de delitos, según esa resolución, podría haberse cometido bajo los efectos del alcohol y con las facultades parcialmente afectadas. El juzgado valoró además su participación en un taller de conductas adictivas en el centro penitenciario de Badajoz, su arraigo familiar y laboral en Madrid, la ausencia de antecedentes penales y lo que calificó de estabilización psicológica y psiquiátrica. En el ordenamiento español, la prisión provisional es una medida excepcional que el instructor debe revisar y puede levantar cuando decaen los riesgos que la justificaban.
César G. es ingeniero forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, con máster en Energías Renovables por la Escuela de Organización Industrial, y había trabajado como técnico de brigada helitransportada en Castilla y León y como operador del mercado eléctrico. Vecinos de la colonia militar, donde se crio y a la que regresaba por temporadas, describen un deterioro reciente. «Aquí no dio ningún problema, pero en los últimos meses estaba como ido», relató esta semana uno de ellos.
El padre, antiguo capitán de navío de la Armada y subdirector del Instituto de Historia y Cultura Naval, y la madre, vinculada a la parroquia castrense del barrio, eran descritos por su entorno como personas apreciadas. La decisión de levantar la prisión y el regreso del investigado al domicilio recuerdan a otras resoluciones recientes en las que la liberación de detenidos ha quedado en el foco, como cuando el narco 'El Pablo' y 20 miembros de su clan quedaron libres tras ser detenidos por blanqueo, aunque se trata de procedimientos sin relación entre sí.
El doble crimen abre ahora una instrucción en Madrid, mientras la causa de Fregenal de la Sierra, concluida con la puesta en libertad, queda vinculada a los hechos de esta semana. César G. permanece bajo custodia y medidas de restricción física en la unidad de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos.
