El texto responde a una moción de la UEFA que reclamaba la revelación de documentos relacionados con FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial comercial que Infantino habría impulsado y que finalmente tuvo que retirar tras el rechazo de la UEFA, la CONCACAF y la confederación asiática. La FIFA sostiene que oponerse a esa moción es legítimo porque, según alega, la solicitud se habría presentado «con fines de acoso, más que por una necesidad legítima de obtener pruebas».
«Eso por sí solo constituye un motivo independiente para denegarla», advierte el escrito presentado por la FIFA ante el tribunal.
El organismo que preside Infantino rechaza además cualquier insinuación de que el dirigente suizo pudiera haber obtenido un beneficio personal del proyecto FFE, y recuerda que la propuesta habría necesitado la ratificación de las 211 federaciones nacionales y del Consejo de la FIFA antes de materializarse. En ese punto, el escrito defiende que no estudiar la iniciativa habría supuesto un «incumplimiento del deber» por parte de Infantino.
Valoración de 20.000 millones en disputa
La UEFA, presidida por Aleksander Ceferin, había señalado en su solicitud judicial que a FFE se le asignó una valoración «fraudulenta y fuera del mercado» de 20.000 millones de dólares. La FIFA responde que el organismo europeo confunde el valor patrimonial con el empresarial, que, según su propia estimación, sería «más del doble» que el patrimonial.
«La UEFA habría sabido todo esto si se hubiera molestado en verificar sus afirmaciones antes de criticar públicamente la propuesta o de presentar la demanda ante un tribunal federal», sostiene la FIFA en su alegación.
La UEFA ha declarado que ha perdido la confianza en Infantino pese a la retirada de FFE y ha anunciado su intención de presentar un candidato alternativo frente a él en las elecciones presidenciales de la FIFA del próximo año, cuyo plazo de presentación de candidaturas vence el 18 de noviembre. La FIFA cuestiona el momento elegido por el organismo europeo para plantear esta batalla judicial.
«Este tribunal debería rechazar cualquier intento de influir en las elecciones presidenciales basándose en estos motivos», señala el escrito de la FIFA.
El enfrentamiento reedita las tensiones entre la FIFA y la UEFA que estallaron en 2021 con el proyecto de Superliga, cuando ambos organismos midieron fuerzas por el control del calendario y los ingresos del fútbol de clubes. El pulso actual coincide con un año cargado de disputas sobre las grandes competiciones, entre ellas la ubicación de las sedes del Mundial 2030, un debate en el que un vicepresidente del Barça sitúa el Camp Nou como posible sede de la final.
El escrito de la FIFA insiste en que el tribunal de Florida debería denegar la moción de la UEFA y en que la fecha límite del 18 de noviembre para presentar candidaturas marca el horizonte del contencioso.