El estadio azulgrana compite con el Hassan II, construido expresamente por Marruecos con ese fin, y con el Santiago Bernabéu. En la comparativa con el recinto del Real Madrid, el Camp Nou cuenta con su mayor capacidad como principal argumento a favor. «Nos gustaría que lo fuera. Yo creo que es muy posible. Las autoridades deportivas del mundo están por la labor», declaró Escudero al ser preguntado por la posibilidad.
El recinto, aún en obras y con la previsión de concluir la remodelación en 2028, recibió recientemente un respaldo relevante: la UEFA lo designó sede de la final de la Champions League de 2028. El estadio marroquí figuraba hasta ahora como favorito por la cercanía del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a Marruecos, según el material.
El esfuerzo del club para culminar la reforma también ha sido económico. El FC Barcelona tuvo que solicitar un nuevo crédito de 300 millones de euros para financiar la fase final de las obras. «Hemos hecho un gran esfuerzo. Tenemos un gran estadio, y ya toca», afirmó Escudero.
Escudero también abordó las discrepancias internas sobre continuar jugando en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Montjuïc para acelerar las obras o regresar de forma parcial al Camp Nou, una solución transitoria que no contó con respaldo unánime en el club.
«Esperemos que las obras se terminen en el tiempo previsto. Yo era crítico con ello. No me hubiese ido de Montjuïc, pero consideraron que sí. La gente que ha colaborado, la financiación, quería que así fuera. A veces, no es el Barça el que decide directamente», reconoció Antonio Escudero, vicepresidente del Área Social del FC Barcelona.
La obra tampoco ha terminado: tras el cierre de la presente temporada está previsto instalar la cubierta del Camp Nou, una operación de mayor complejidad técnica que obligaría a un nuevo traslado, previsiblemente de nuevo a Montjuïc. Según las previsiones del club, el Barça no regresaría al estadio hasta los primeros compases de 2028.
El Mundial 2030 será el primero repartido entre tres continentes: la fase final se disputa entre España, Portugal y Marruecos, con partidos también en Argentina, Paraguay y Uruguay por el centenario de la primera edición, celebrada en Uruguay en 1930. La FIFA, inmersa en una crisis de confianza en torno a la gestión de Infantino, no ha dado pistas sobre si la final se jugará en Marruecos o España.
El debate llega en un curso cargado de citas internacionales: la selección española debuta este sábado en la Nations League ante Inglaterra en Wembley, mientras la sede de la final mundialista sigue sin resolverse.


