El informe de la AEC cifra en 33.966 los kilómetros que precisan reconstrucción urgente, con actuaciones en un plazo inferior a un año por presentar alteraciones estructurales serias —baches y piel de cocodrilo— o superficiales, como grietas longitudinales, transversales y descarnaduras. A ellos se suman otros 20.407 kilómetros con daños calificados como graves, en los que la intervención debería producirse en un máximo de cuatro años.
Sumadas ambas categorías, la asociación concluye que en los próximos cuatro años sería necesario intervenir en 54.373 kilómetros de un total de 101.700 que conforman la red española, es decir, más de la mitad. El firme de las carreteras se encontraría, según el documento, en la peor situación detectada desde finales de los años 80 y principios de los 90, cuando se ejecutó el último gran Plan General de Carreteras de la historia reciente del país.
Del total de 13.491 millones de euros necesarios para la conservación de la red, 4.721 millones corresponden a los 26.000 kilómetros bajo titularidad estatal, mientras que los 8.770 millones restantes recaen sobre comunidades autónomas y diputaciones forales, responsables de 75.300 kilómetros. La cifra se ha calculado teniendo en cuenta el encarecimiento de las materias primas, la energía y el personal en los últimos años.
El diagnóstico también mide el deterioro frente al periodo anterior a 2022: los kilómetros con problemas muy graves en el pavimento han pasado de 13.000 aquel año a cerca de 34.000 en 2025, según la AEC, prácticamente el triple. El tramo coincide con la etapa de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes.
Más allá de la inversión pendiente, la AEC advierte de que el estado del firme repercute en el bolsillo de los conductores: circular por una carretera en mal estado incrementa hasta un 12% el consumo de combustible. El informe señala también un impacto en la seguridad vial, que obligaría a reducir la velocidad media de circulación en torno a un 10%.
Esa reducción de velocidad se traduce en mayores tiempos de recorrido: un 12,5% más para los camiones, un 25% más para los autobuses y un 20% más para los vehículos ligeros, según las estimaciones recogidas en el documento. La asociación vincula además el deterioro de la red con el riesgo de frenar la transformación de las carreteras hacia infraestructuras más seguras, conectadas y descarbonizadas, incluido el objetivo europeo de reducir a la mitad los fallecidos por accidente de tráfico en 2030.
La publicación de estas cifras llega en un momento de escrutinio sobre la gestión del Ministerio de Transportes que dirige Puente, que en las últimas semanas ha afrontado la crisis derivada del choque de trenes de Urda, episodio tras el cual Pedro Sánchez mantuvo su respaldo absoluto al ministro y Puente afrontó su comparecencia más difícil en el cargo. En ese contexto se ha señalado también que la cúpula de Adif mantiene antiguos cargos del PSOE.
