El organismo estadístico atribuye el comportamiento de los precios a los combustibles y lubricantes para vehículos personales. En términos interanuales, esa partida muestra una reducción que responde, según el propio INE, a un efecto de base estadística frente a octubre de 2025, cuando los precios partían de niveles más altos, no a un abaratamiento real en los surtidores.
Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sitúan el precio medio del litro de diésel en 1,91 euros, frente a los menos de 1,40 euros de principios de año. La gasolina ha subido más de 30 céntimos hasta los 1,75 euros por litro, un precio que ya incorpora la rebaja fiscal aprobada por el Gobierno, que no ha frenado la escalada.
El mantenimiento de la subyacente en el 3,1% indica que la presión ya no se limita a la energía. Esta variable, que excluye los componentes más volátiles del índice, mide la tensión de fondo sobre servicios, alimentación elaborada y bienes industriales, y lleva meses sin ceder de forma sostenida.
La consecuencia recae sobre las economías domésticas. La subida salarial media pactada en los convenios colectivos hasta septiembre se situó en el 3,05%, según el Ministerio de Trabajo, casi dos puntos por debajo del IPC de octubre. La diferencia implica una pérdida de poder adquisitivo para el trabajador medio, en un escenario que recuerda a la crisis de costes vivida tras la pandemia.
Los precios industriales han anotado su mayor avance en cuatro años, y más de la mitad de los empresarios se plantean nuevas subidas de precios antes de que termine el ejercicio, lo que anticipa que la presión inflacionista podría prolongarse.
España vivió un episodio comparable en 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania disparó los precios del gas y la electricidad hasta máximos históricos y obligó al Gobierno a aprobar sucesivas rebajas fiscales sobre los carburantes y un tope al precio del gas para generación eléctrica. El repunte actual evidencia que buena parte de aquellas tensiones energéticas no se ha disipado.
En ese contexto, el sector energético ha reclamado revisar el calendario nuclear: Endesa ha planteado revisar el cierre de Almaraz, Ascó y Vandellós por el precio de la luz, mientras Naturgy ha elevado su previsión anual tras ganar 1.758 millones hasta septiembre, un 5,4% más.
El INE publicará a mediados de noviembre el dato definitivo de octubre, que confirmará o matizará esta cifra provisional y detallará en qué partidas de la cesta de la compra se traslada la presión de los combustibles.
