El episodio reabre el capítulo de los llamados Romeo y Julieta indios de Mallorca, una relación entre dos menores que ya había trascendido por presuntas coacciones familiares. Según el relato incorporado a la denuncia, el adolescente conocía a la chica desde hacía aproximadamente un año y ambos habían iniciado un noviazgo un mes antes de los hechos ahora investigados.
El denunciante aseguró a los agentes que, durante la semana anterior a la presunta agresión, un hombre del entorno familiar de la menor lo había seguido por la calle con actitud intimidatoria. El 4 de octubre, según su versión, recibió un mensaje que parecía proceder de la cuenta de su novia en el que ella le pedía acudir a su domicilio porque quería verlo.
El joven afirma que acudió a la vivienda sin sospechar lo que, según sostiene, ocurrió después: tres hombres —dos tíos de la menor y un amigo de estos— lo recibieron a golpes, con puñetazos y patadas, mientras la propia adolescente habría sido agredida de forma todavía más violenta. El denunciante sostiene que permaneció retenido cerca de media hora, periodo durante el cual recibió amenazas para que no volviera a acercarse a la chica.
La denuncia incorpora un elemento que podría complicar la instrucción: el joven asegura que le quitaron el móvil y lo restablecieron, lo que le habría hecho perder las conversaciones que, a su juicio, probarían que fue citado en la vivienda desde la cuenta de la menor. Sin ese rastro, la reconstrucción de los hechos podría depender de otras pruebas, como las cámaras de seguridad que, según indicó, existen en el domicilio, aunque dijo desconocer si estaban grabando o si las imágenes habrían sido manipuladas.
Fue la madre de la menor quien, de acuerdo con el atestado, telefoneó después a la madre del chico para que acudiera a recogerlo. Según la declaración del joven, cuando sus padres llegaron a la vivienda las amenazas no cesaron: fue entonces cuando uno de los hombres presentes pronunció la frase sobre enviar a la joven a la India para que allí fuera asesinada y matar al chico en España.
«Nosotros vamos a llevar a nuestra hija a la India y ahí la van a matar y nosotros vamos a matar a tu hijo aquí en España», recoge el atestado policial que advirtió uno de los hombres presentes en la vivienda.
El adolescente acudió después a un centro sanitario, donde se le expidió un parte de lesiones incorporado a las diligencias, según consta en la documentación citada en la denuncia. Ese informe médico, junto con las eventuales grabaciones de las cámaras del domicilio, podría resultar determinante para contrastar las versiones una vez avance la investigación. El Código Penal castiga las amenazas de muerte y la detención ilegal con penas que pueden superar los cuatro años de prisión, y agrava los hechos cuando las víctimas son menores de edad.
El atestado no identifica formalmente a los tres hombres señalados como presuntos autores ni precisa en qué fase procesal se encuentra el caso más allá de la denuncia inicial ante la Policía Nacional. El alcance real de las amenazas, la participación de cada implicado y las circunstancias exactas de los hechos quedan pendientes de esclarecimiento judicial.
La denuncia se suma a otros casos que ocupan a los juzgados de Baleares, como el ingreso en prisión de un joven que apuñaló a otro en el parque del Canódromo de Palma. El relato policial describe una amenaza en dos direcciones: una joven que, según el denunciante, podría ser enviada a la India, y un adolescente que asegura temer por su vida en España.