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Toledano y Nakache estrenan 'Tiempos de ilusión': «Hay mucha violencia en el debate político»

Olivier Nakache, codirector de 'Intocable', define el filme como «una autobiografía a cuatro manos» y lamenta que «ya no hay debate, ya no hay matices».

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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Éric Toledano y Olivier Nakache, directores de 'Intocable', estrenan 'Tiempos de ilusión', una película que viaja a la Francia de 1985 para retratar la adolescencia y la nostalgia de un mundo desaparecido. El filme, descrito por Nakache como «una autobiografía a cuatro manos», clausuró la sección Perlas del Festival de San Sebastián antes de su llegada a las salas.

La cinta sigue a Vincent, un chaval a punto de cumplir trece años, rodeado de su pandilla, un hermano mayor con gusto musical exquisito y unos padres —interpretados por Louis Garrel y Camille Cottin— absorbidos por sus problemas: un torpe ejecutivo en paro y una secretaria con potencial para ascender. El retrato familiar se construye con el humor tierno y luminoso que ha caracterizado la filmografía de los directores desde 'Samba' hasta 'Un año difícil', pasando por 'C'est la vie'.

Toledano y Nakache, que escriben y dirigen siempre juntos en lo que ellos mismos definen en broma como «dos hermanos con distinto apellido», sitúan el origen de la película en una pregunta sobre la memoria: si los años 80 fueron realmente mejores o si el recuerdo embellece el pasado. Para ellos, la clave está en la edad retratada. «La adolescencia es esa edad en la que tienes la sensación de que lo entiendes todo, y que todo es posible», explican los cineastas.

Nakache reconoce que trasladar esa mirada a la adolescencia actual resultaría imposible por la omnipresencia de los teléfonos móviles, un contraste que vivió durante el rodaje, cuando los jóvenes actores descubrieron sin buscarlo el placer de desconectar del dispositivo. «Entre toma y toma se ponían a jugar con la videoconsola retro de la época, y era divertido verles en el set viviendo como en la época de la película», relata el director, que ve en esa anécdota una confirmación involuntaria de la tesis del filme.

Ese mismo espíritu de lo imprevisto, defienden los directores, rige su método de trabajo. Una de las escenas más celebradas, protagonizada por Camille Cottin en el papel de la madre, nació de una improvisación musical rodada en una sola toma. «Creemos que los milagros están en lo imprevisto», asegura Nakache, convencido de que «la realidad cinematográfica no es la realidad de lo que se escribe». Esa apertura a lo imprevisible es, para ellos, la que les permite equilibrar la comedia con temas como la identidad, la amistad, la familia, la religión y los primeros indicios del amor.

La nostalgia de 'Tiempos de ilusión' también se detiene en espacios físicos desaparecidos, como los videoclubs, a los que el filme dedica una escena homenaje sobre dos adolescentes que intentan hacerse con una cinta subida de tono. «Más que un lugar para alquilar películas, eran templos para descubrir el mundo», cuentan los directores, que recuerdan que entonces «teníamos que ser más ingeniosos» para acceder a los contenidos que hoy están a un clic.

Esa reflexión sobre el acceso inmediato enlaza con una preocupación de Nakache sobre los hábitos de las nuevas generaciones. El cineasta relata que un joven espectador le confesó, tras ver su película, que era la primera vez que veía un filme completo, ya que acostumbraba a verlos acelerados al doble de velocidad. «No sé a dónde va el mundo actual», sentencia.

«Ya no hay debate, ya no hay matices»

Esa misma inquietud se extiende al terreno del debate público. Toledano y Nakache lo sitúan en el contexto francés pero lo plantean como un fenómeno más amplio, propio de los ciclos electorales contemporáneos.

«Es verdad que vivimos tiempos difíciles, como todos los años electorales. Creo que los meses que nos esperan serán difíciles porque ya no hay debate, ya no hay matices, y estamos todos asignados a un grupo», señala Olivier Nakache, codirector de 'Tiempos de ilusión'.

«Hay mucha violencia en el debate público y político», remata el cineasta, en una reflexión que conecta con otras miradas recientes sobre el deterioro del discurso, como la que evoca la cita de Tácito sobre la corrupción del Estado y la proliferación de leyes. 'Tiempos de ilusión' llega así a las pantallas cuarenta años después de la década que retrata, como un ejercicio de memoria que propone mirar atrás para preguntarse qué se ha perdido por el camino.

Fuentes

  1. ABCabc.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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