La Operación Neptuno de Europol ha reconstruido la cadena logística completa que permitió al buque Arconian descargar 30.215 kilogramos de cocaína en el puerto de Las Palmas —el mayor alijo incautado en la historia de España—, trazando una ruta atlántica que atraviesa siete países bajo control del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y mueve un volumen estimado de 200 toneladas anuales de cocaína hacia Europa. Documentos internos de la operación a los que ha accedido este diario revelan que el MV Horizon, localizado a 340 millas náuticas de Cabo Verde con bandera liberiana, es el segundo eslabón de una flota de al menos cuatro mercantes orquestados desde un hotel de Conakry por el intermediario neerlandés conocido como Bolle Jos, identificado por Interpol pero protegido por la ausencia de tratado de extradición entre Guinea-Conakry y los países que lo reclaman. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil española lidera el brazo sur de la investigación con el concurso de la DEA estadounidense, la Policía Judiciária portuguesa y la gendarmería marroquí.
La geografía del tráfico: siete países, un solo mapa
El itinerario documentado por Europol arranca en los laboratorios clandestinos instalados en la selva del departamento colombiano de Nariño, uno de los territorios con mayor densidad de cultivo de coca del planeta según los informes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Desde allí, la cocaína procesada inicia un corredor atlántico que cruza Venezuela —cuyo litoral ha sido señalado reiteradamente por organismos internacionales como plataforma de salida para el narcotráfico de gran escala— antes de alcanzar las costas de África Occidental. La escala en Guinea-Bisáu y, posteriormente, en Guinea-Conakry articula lo que los analistas de Europol denominan en los documentos internos el «puente atlántico sur», un tramo en el que la fragilidad institucional de ambos Estados y la ausencia de acuerdos de cooperación judicial operativos con la Unión Europea ofrecen una cobertura estructural al tráfico.
El nudo de Conakry: por qué importa el vacío legal
La relevancia operativa del caso trasciende el volumen de la incautación. Que Bolle Jos, el intermediario neerlandés que según los documentos de la Operación Neptuno gestiona la flota de mercantes desde un hotel de Conakry, haya sido identificado por Interpol y permanezca en libertad ilustra una de las principales vulnerabilidades del sistema internacional de persecución del narcotráfico: la inexistencia de tratados de extradición bilaterales entre Guinea-Conakry y los Estados miembros de la Unión Europea. Este vacío no es nuevo ni excepcional; Europol y el Grupo de Acción Financiera (GAFI) han advertido en informes sucesivos de que determinados territorios del Golfo de Guinea se han consolidado como jurisdicciones de refugio para mandos intermedios del crimen organizado transnacional precisamente porque el coste jurídico de operar desde ellos es prácticamente nulo.
El MV Horizon y la arquitectura de la flota
El hallazgo del MV Horizon a 340 millas náuticas de Cabo Verde añade una dimensión nueva al caso: la existencia de una flota estructurada. Los documentos internos de Europol identifican al menos cuatro mercantes de bandera liberiana —registro conocido en el sector marítimo por su laxitud regulatoria y sus bajas exigencias de transparencia sobre la propiedad real de los buques— bajo el control logístico de Bolle Jos. El Arconian, cuya incautación ya constaba en el expediente judicial español, sería el primer eslabón documentado; el MV Horizon, el segundo. La existencia de otros dos mercantes en la cadena, cuya identidad no consta en los documentos a los que ha accedido este diario, está siendo investigada por la UCO en coordinación con la DEA. El uso de buques de carga real —no embarcaciones vacías— como método de transporte responde a una lógica ya documentada por Europol en su informe SOCTA 2021: la dilución del alijo entre mercancía legítima dificulta la detección en controles portuarios estándar.
Marruecos y Portugal: los eslabones mediterráneo y atlántico norte
La ruta descrita por Neptuno incluye dos paradas adicionales antes del destino final en Las Palmas. Marruecos aparece en los documentos como territorio de tránsito terrestre o marítimo, función que las autoridades marroquíes han reconocido en el pasado en otros operativos conjuntos con España, aunque en este caso la gendarmería marroquí actúa como parte activa de la investigación. Portugal, a través de su Policía Judiciária, cubre el tramo atlántico norte, coherente con su posición geográfica como primera frontera europea en las rutas procedentes del Atlántico medio. La elección de Las Palmas como punto de entrada no es casual: el puerto grancanario es uno de los nodos logísticos más activos del Atlántico, con tráfico de contenedores que dificulta la inspección exhaustiva de cada carga.
El CJNG en Europa: antecedentes de una expansión documentada
La presencia logística del Cártel de Jalisco Nueva Generación en Europa ha sido objeto de alertas sucesivas por parte de Europol desde 2019, cuando la organización comenzó a desplazar a intermediarios colombianos tradicionales en la gestión de las rutas atlánticas. El CJNG, clasificado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como una de las organizaciones criminales transnacionales más peligrosas del mundo, opera en México con base territorial en los estados de Jalisco, Colima y Michoacán y ha extendido sus redes de distribución a más de treinta países según datos de la DEA. Su modelo de negocio en el tramo europeo se apoya, según los documentos de la Operación Neptuno, en intermediarios de nacionalidades diversas —en este caso un ciudadano neerlandés— que actúan como gestores logísticos aislados del núcleo mexicano de la organización, reduciendo así la exposición judicial de los mandos superiores.
Posiciones de las partes y límites de la investigación
La UCO de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior español tampoco han respondido a las preguntas remitidas por este diario antes del cierre. La Embajada de los Países Bajos en Madrid fue consultada sobre la situación judicial de Bolle Jos; no hubo respuesta en plazo. Las autoridades de Guinea-Conakry no han sido contactadas dado que ninguna fuente de los documentos revisados les atribuye implicación institucional. Este diario no ha podido verificar de forma independiente la identidad de los otros dos mercantes mencionados en los documentos internos de Europol ni el volumen exacto de 200 toneladas anuales atribuido a la red, cifra que procede de la propia estimación operativa de la organización y no de una incautación contrastada.
Prospectiva: el nudo judicial y la ventana de extradición
La fase más crítica de la Operación Neptuno se sitúa ahora en el plano diplomático y judicial. La detención de Bolle Jos depende de que Guinea-Conakry suscriba o aplique de forma ad hoc algún mecanismo de cooperación con los países reclamantes, un proceso que en casos similares —como el de figuras del narcotráfico refugiadas en jurisdicciones del Golfo de Guinea en la última década— se ha extendido durante años o ha resultado infructuoso. El seguimiento del MV Horizon, por su parte, abre la posibilidad de una segunda gran incautación si las autoridades logran interceptarlo antes de que complete su travesía o cambie de ruta. La coordinación entre la UCO, la DEA y la PJ portuguesa, consolidada en este operativo, será determinante para establecer si la desarticulación de la flota es viable sin la pieza central que permanece en Conakry.


