|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Okdiario publica un contrato con Koldo García por «un libro y una docuserie»
  2. Endesa pide revisar el cierre de Almaraz, Ascó y Vandellós por el precio de la luz
  3. El Supremo reconoce el ITP reducido a la familia numerosa con el tercer hijo aún no nacido

El glaciar Thwaites perderá hielo 150 años aunque el océano se enfríe, según el BAS

«Esta pérdida de hielo no se puede revertir ni prevenir simplemente enfriando el océano», afirma Rosie Williams, glacióloga del British Antarctic Survey

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
Comentarios

El glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental, continuará perdiendo masa durante al menos 150 años incluso si los océanos se enfriaran de forma brusca, según una investigación del British Antarctic Survey (BAS) publicada en Geophysical Research Letters. El trabajo, basado en tres modelos informáticos independientes, concluye que la pérdida de hielo del llamado glaciar del Juicio Final ya es irreversible por el calentamiento oceánico de décadas pasadas.

El Thwaites es considerado el glaciar más ancho de la Tierra: se extiende 120 kilómetros de lado a lado, cubre una superficie mayor que Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte juntas y su hielo alcanza entre 800 y 1.200 metros de profundidad en el punto donde contacta con el lecho marino. Su apodo, glaciar del Juicio Final, responde a que un colapso completo podría elevar el nivel del mar hasta 65 centímetros y desestabilizar el resto de la capa de hielo de la Antártida Occidental, lo que añadiría varios metros más en los siglos siguientes.

El equipo del BAS diseñó un experimento de modelización que desactiva artificialmente el efecto del deshielo oceánico bajo el Thwaites y su vecino, el glaciar Pine Island, para observar qué ocurría en simulaciones proyectadas a 150 años. El resultado más llamativo es que ambos glaciares reaccionan de forma opuesta: Pine Island recupera masa progresivamente cuando se elimina el deshielo oceánico, mientras que el Thwaites sigue adelgazando durante todo el periodo simulado, aunque la tasa de pérdida se reduce con el tiempo a medida que el hielo pierde espesor.

«Estos resultados demuestran que los cambios pasados en el deshielo provocado por el océano nos han condenado a una pérdida de hielo inevitable en el glaciar Thwaites. Esta pérdida de hielo no se puede revertir ni prevenir simplemente enfriando el océano», Rosie Williams, glacióloga del BAS y autora principal del estudio.

Williams sitúa el origen del problema en la década de 1940, cuando según los registros comenzó el retroceso de estos glaciares, con el calentamiento gradual del océano como factor impulsor desde entonces. La investigadora precisa que en la práctica no existe forma de frenar el efecto del deshielo oceánico y que, además del cambio ya irreversible constatado, se prevé que ese deshielo se intensifique junto con un aumento adicional de las temperaturas oceánicas durante el próximo siglo.

Pese a que el estudio demuestra que la reducción del Thwaites responde a procesos ya desencadenados en el pasado, los autores subrayan que las temperaturas oceánicas actuales y el impacto previsto de futuras emisiones de gases de efecto invernadero están deteriorando aún más el hielo que queda. Paul Holland, modelador oceánico del BAS, enmarca el hallazgo en términos generacionales y reclama medidas urgentes para modificar las actividades humanas que alimentan el deshielo.

«Estas simulaciones demuestran que el deshielo histórico del glaciar Thwaites ha condenado a las futuras generaciones a afrontar los desafíos del aumento del nivel del mar. Esta pérdida de hielo se agravará aún más si no reducimos, e idealmente revertimos, nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Todavía desconocemos si los demás glaciares importantes de la Antártida se encuentran en una fase irreversible de cambio», Paul Holland, modelador oceánico del British Antarctic Survey.

Las advertencias sobre el Thwaites no son nuevas. Otra investigación reciente del BAS, realizada junto al Instituto de Investigación Polar de Corea del Sur, reveló que el interior del glaciar está surcado de grietas y huecos, según los datos recogidos durante trabajos de perforación. Para atravesar la masa de hielo, los investigadores emplearon una técnica con agua calentada a unos 80 grados, capaz de fundir el hielo a su paso sin recurrir a maquinaria pesada, y lograron abrir un pozo de unos 1.000 metros de profundidad y apenas 30 centímetros de diámetro, cuyas paredes volvían a congelarse en torno a las 48 horas.

Los instrumentos desplegados a través de ese pozo registraron, por primera vez bajo el tronco principal del glaciar, condiciones oceánicas turbulentas y agua relativamente cálida con capacidad para provocar un derretimiento sustancial en la base del hielo. Esos trabajos buscaban medir hasta qué punto las condiciones del océano están acelerando el retroceso del gigante helado, en línea con otras controversias culturales sobre atribuciones y circulación de datos donde el rigor de la fuente marca la diferencia entre el dato y el rumor.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Ciencia y Salud →La SEN alerta: uno de cada cuatro españoles sufrirá un ictus en su vida
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo