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El Gobierno apoya a Hernández de Cos para presidir el BCE tras la salida de Lagarde

Fuentes gubernamentales afirman que «le toca a España tener un rol preponderante» en el banco de Fráncfort, que nunca ha presidido un español.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Christine Lagarde anunció el jueves su salida anticipada de la presidencia del Banco Central Europeo, efectiva el 7 de febrero, y abrió así la pugna por el cargo más codiciado de la política monetaria europea. El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido respaldar abiertamente a Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, frente al holandés Klaas Knot, el otro aspirante que ya se mueve en los pasillos de Bruselas.

Durante meses, el Ejecutivo evitó pronunciarse en público sobre sus preferencias para la sucesión, aunque según fuentes financieras ya había transmitido su apoyo a De Cos en privado hace alrededor de un año. Esa discreción ha terminado. Fuentes gubernamentales confirman que el Gobierno va a «empujar y apoyar activamente» al candidato español, actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS) con sede en Basilea.

La argumentación oficial se apoya en un reparto histórico entre los socios del euro. «Le toca a España tener un rol preponderante con una presidencia que hasta hoy nunca ha tenido un país como España, a diferencia de Italia, Francia o Países Bajos», sostienen las mismas fuentes. El razonamiento busca capitalizar el peso económico y demográfico de España dentro de la eurozona para reclamar un puesto que, en efecto, nunca ha recaído en un español desde la creación del BCE en 1998. Lo han presidido el holandés Wim Duisenberg, el francés Jean-Claude Trichet, el italiano Mario Draghi y la propia Lagarde.

El respaldo conjunto de PSOE y PP

Un elemento inusual refuerza la candidatura española: el consenso entre los dos grandes partidos. Hernández de Cos cuenta con el respaldo tanto del Gobierno de Sánchez como del PP de Alberto Núñez Feijóo, una coincidencia que adquiere relevancia adicional porque España celebra elecciones generales el 29 de noviembre. PSOE y PP han trasladado en los foros europeos que, gane quien gane en las urnas, el candidato español mantendrá el apoyo del Ejecutivo que resulte.

Desde el Gobierno defienden el perfil técnico del exgobernador con una valoración explícita.

«Hernández de Cos es un excelente candidato que tiene las capacidades, el conocimiento y el liderazgo necesario, fue un gran gobernador del Banco de España y sería algo muy positivo para España y para el conjunto de Europa contar con alguien como él al frente del banco central», destacan fuentes del Ejecutivo.

La conclusión que extraen es rotunda: «Todo posiciona a España para pelear la presidencia del BCE».

Alemania y Francia, árbitros de la decisión

El respaldo bipartidista en España no garantiza nada por sí solo. La elección del presidente del BCE se decide en última instancia en función de los equilibrios entre los grandes países del euro, y especialmente de las posiciones de Alemania y Francia, que suelen inclinar la balanza. Ocurrió en 2019, cuando los socios europeos no lograban ponerse de acuerdo entre varios nombres y fue la entonces canciller alemana, Angela Merkel, quien impuso que la presidencia recayera en una mujer y colocó sobre la mesa el nombre de la propia Lagarde.

Conscientes de ese precedente, tanto Sánchez como el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, tienen previsto intensificar los contactos con Berlín y París en las próximas semanas, según fuentes financieras. Lo harán aprovechando el calendario institucional: el Eurogrupo del 9 de noviembre, el Consejo Europeo informal del 13, el ordinario del 17 y 18, otro extraordinario el 26 y 27, y un último Eurogrupo el 10 de diciembre.

Ni Alemania ni Francia habrían decidido todavía a qué candidato apoyar, pese a algunas informaciones publicadas en prensa europea. El propio Hernández de Cos ya se ha reunido con el presidente francés, Emmanuel Macron, y con el canciller alemán, Friedrich Merz, para presentar su candidatura, y tiene previsto organizar encuentros adicionales con ministros de Economía de la eurozona en las próximas semanas.

La maniobra del calendario de Lagarde

La decisión de Lagarde de adelantar su marcha, que ya se descontaba en los mercados desde hacía meses, tiene una lectura política adicional: permite que sea Macron quien participe en la designación del sucesor, y no un eventual nuevo liderazgo francés surgido de las elecciones previstas en abril, en las que Marine Le Pen aspira a la presidencia. Lagarde podría haber prolongado su mandato hasta octubre, pero optó por anticipar el relevo.

Klaas Knot, gobernador del Banco Central de los Países Bajos, no se ha quedado al margen de la partida. Lleva meses moviéndose en los círculos de Bruselas para situar su nombre entre los favoritos y, según fuentes financieras, muestra cierto nerviosismo ante la posibilidad de quedarse a las puertas del cargo.

La sucesión de Lagarde no es el único movimiento en el seno del BCE. Está previsto que en este mismo proceso se aborde también el reemplazo de la alemana Isabel Schnabel, que deja su puesto en el comité ejecutivo a principios de enero; lo esperado es que Alemania mantenga ese asiento. A medio plazo se perfila además la sucesión del economista jefe, el irlandés Philip Lane, cuyo mandato vence a mediados de 2027 y al que aspiraría Francia, en un reparto que combina mérito técnico y equilibrios nacionales.

El calendario apunta a que la decisión sobre la presidencia podría cerrarse en diciembre, de forma que el nuevo mandatario tome el relevo antes de la salida efectiva de Lagarde el 7 de febrero. Es un proceso paralelo a otros debates económicos europeos, como el que atraviesa el sector energético español, donde compañías como Naturgy, que ganó 1.758 millones hasta septiembre y elevó su previsión anual, dependen de las decisiones de política monetaria que se tomen en Fráncfort.

Lagarde llegó a la presidencia del BCE en noviembre de 2019 con un mandato que se anunciaba continuista, centrado en mantener la estabilidad de precios tras superar lo peor de la crisis del euro. La realidad resultó muy distinta: una pandemia mundial y una inflación que alcanzó niveles no vistos en décadas convirtieron su etapa en una de las más convulsas de la historia de la institución.

«Dejo esta institución con la sensación de haber hecho un buen trabajo y de que el BCE está preparado para el futuro», dijo Christine Lagarde, presidenta saliente del Banco Central Europeo, en rueda de prensa.

Fuentes

  1. ABCabc.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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