La dirección socialista no maneja una posición unánime sobre si Puente debe seguir en el Gobierno. Un sector del partido sostiene que una salida del ministro en plena investigación proyectaría una imagen de debilidad del Ejecutivo; otro considera que su continuidad desgasta tanto al departamento como al conjunto del PSOE ante la opinión pública. La existencia de unos audios relacionados con la gestión del accidente, cuyo contenido no se ha detallado públicamente, ha agudizado esas dudas entre dirigentes que hasta ahora se habían mantenido al margen.
El episodio llega después de que el responsable de Renfe hasta la fecha del accidente reconociera un deterioro del servicio con la frase «nuestros trenes eran seguros, rápidos y puntuales. Ya no». Esa declaración ha alimentado el debate sobre las responsabilidades políticas derivadas del siniestro, que cortó la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía y se cobró al menos 30 vidas según el balance preliminar.
La responsabilidad política de un ministro ante un accidente ferroviario de esta magnitud se canaliza en el sistema parlamentario español por la comparecencia ante el Congreso de los Diputados, la eventual apertura de comisiones de investigación y, en última instancia, la decisión del presidente del Gobierno sobre el cese o la ratificación del titular de la cartera. La facultad de nombrar y separar ministros corresponde en exclusiva al jefe del Ejecutivo, conforme al artículo 100 de la Constitución.
España ha vivido antes el choque entre una catástrofe de transporte y la exigencia de responsabilidades. El accidente del metro de Valencia de julio de 2006, con 43 muertos, derivó durante años en una pugna sobre las responsabilidades políticas en el ámbito autonómico, sin dimisiones inmediatas de los cargos del momento. El descarrilamiento del Alvia en Angrois (Santiago de Compostela) en julio de 2013, con 80 fallecidos, no se saldó con la salida del ministro de Fomento de entonces, Ana Pastor.
Pedro Sánchez se desplazó a la zona del siniestro acompañado por Puente, con quien mantiene una relación personal que se remonta a su etapa compartida en Valladolid, según recogió la crónica sobre cómo Puente acompañó al presidente tras el choque de Urda. Esa cercanía figura entre los elementos que, dentro del propio partido, se señalan como factor en la decisión final sobre la continuidad del ministro.
Las pesquisas oficiales sobre las causas del accidente siguen abiertas, sin que se haya determinado todavía una responsabilidad técnica concreta. La investigación judicial y técnica deberá establecer si hubo fallos de mantenimiento, señalización o procedimiento que pudieran vincularse al deterioro del servicio que admitió la anterior dirección de Renfe.
Puente mantiene su negativa a dimitir pese al clima de división interna. La decisión sobre su futuro al frente de Transportes depende de Moncloa, que no ha fijado un pronunciamiento público sobre el relevo mientras avanza la investigación del siniestro.
