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Un comando armado con subfusiles ejecutó un vuelco de droga en Palma

La Udyco investiga un asalto a un narcopiso el pasado sábado en el que el grupo, con rostros cubiertos, agredió a dos personas y se llevó un cargamento sin cuantificar

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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Un grupo armado asaltó durante la madrugada del sábado 1 de agosto un piso presuntamente utilizado como almacén de droga en Palma, según fuentes próximas a la investigación. Los asaltantes, con el rostro cubierto por máscaras de mono y portando subfusiles de asalto y pistolas, redujeron a golpes a un vigilante en el ascensor del edificio y le obligaron a abrir la vivienda, donde también agredieron a una mujer antes de huir con parte del cargamento al llegar la Policía Nacional.

Las pesquisas, todavía en fase inicial y sin que consten hasta ahora detenciones ni personas identificadas como investigadas, apuntan a que el comando llegó expresamente desde el extranjero con el único propósito de ejecutar el asalto, según las mismas fuentes. Los investigadores describen un grupo con reparto claro de funciones y una planificación previa de los movimientos dentro del edificio, lo que a su juicio sugiere un conocimiento previo del inmueble y de sus ocupantes.

El primer contacto violento se produjo en el ascensor, donde los asaltantes sorprendieron a uno de los vigilantes del presunto narcopiso. Le propinaron una paliza y, bajo amenaza de las armas, lo forzaron a franquearles el acceso a la vivienda. El hombre sufrió heridas, especialmente en la cabeza, según la reconstrucción de los agentes. «Había sangre por todo. Fue una carnicería», relató un vecino del inmueble que escuchó los gritos y las carreras y observó las consecuencias del asalto minutos después.

Una vez en el interior de la vivienda, los asaltantes agredieron también a una mujer que se encontraba en el piso mientras exigían la entrega de toda la droga almacenada. Los investigadores sostienen que el comando logró hacerse con un botín compuesto por una cantidad indeterminada de estupefacientes, cuyo volumen exacto no ha podido establecerse porque se desconoce cuánta droga había almacenada antes del asalto.

La irrupción de la Policía Nacional, alertada por varios vecinos que escucharon golpes y forcejeos, obligó al grupo a abandonar precipitadamente el inmueble antes de completar el registro previsto. Esa huida apresurada impidió a los asaltantes revisar con detalle toda la vivienda. Durante la inspección posterior, los agentes localizaron casi seis kilos de droga ocultos en un compartimento secreto especialmente camuflado, que pasó inadvertido para el comando y que, según las fuentes citadas, representa solo una parte del cargamento total que presuntamente almacenaba el piso.

El modus operandi del vuelco de droga

Los investigadores enmarcan el asalto en la modalidad conocida como vuelco de droga, una práctica entre organizaciones de narcotráfico que consiste en robar cargamentos de estupefacientes a otros grupos criminales, evitando así los costes y riesgos de la producción o el transporte. Este tipo de golpes suele saldarse con episodios de violencia extrema porque ninguna de las partes implicadas puede recurrir a la protección policial.

En el plano jurídico, el Código Penal español recoge las figuras que podrían derivarse de un asalto de estas características. El artículo 242 castiga el robo con violencia o intimidación, con pena agravada cuando se emplean armas; los artículos 147 y siguientes regulan las lesiones, cuya calificación depende del alcance de las heridas y de la asistencia médica requerida; y el artículo 570 bis contempla la pertenencia a organización criminal cuando se acredita una estructura estable. La instrucción, que correspondería a un juzgado de instrucción de Palma, deberá determinar qué preceptos resultan aplicables una vez se identifique a los responsables.

La Fiscalía no ha realizado declaraciones públicas sobre el caso mientras la investigación permanece abierta, una reserva habitual en esta fase procesal para no comprometer las pesquisas. Tampoco consta comunicación oficial de la Delegación del Gobierno en Balears ni de la Jefatura Superior de Policía, que coordina el operativo a través del Grupo de Atracos y la Udyco.

Baleares ocupa por su posición en el Mediterráneo occidental un papel relevante en las rutas de tráfico de hachís procedente del norte de África y de cocaína con destino a Europa, un tránsito favorecido por el intenso movimiento marítimo de recreo que dificulta el control aduanero. Los llamados narcopisos —viviendas empleadas como almacén temporal de droga antes de su distribución— se han convertido en objetivo tanto de la Policía Nacional como de bandas rivales que buscan apropiarse de los cargamentos sin asumir los costes de la logística. Episodios de ajuste de cuentas y robos entre organizaciones han sido documentados de forma recurrente en el litoral español, especialmente en el Campo de Gibraltar, donde los vuelcos de fardos de hachís se convirtieron en un fenómeno habitual en la última década.

La investigación sigue abierta para identificar a los integrantes del comando, determinar su procedencia exacta y esclarecer sus vínculos con la organización que presuntamente empleaba el piso como punto de almacenamiento y distribución. Los agentes no descartan nuevas diligencias ni detenciones a medida que avancen los análisis de las pruebas recogidas en el escenario del asalto.

El próximo hito procesal dependerá de que la Policía Nacional logre identificar a los autores materiales, momento en el que podrían practicarse las primeras detenciones y comparecencias ante el juzgado competente. Hasta entonces, ni el vigilante agredido ni la mujer que se encontraba en la vivienda han sido identificados públicamente, y las autoridades judiciales no han fijado plazos para la conclusión de esta fase de la instrucción.

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