Según el relato difundido por el Departamento de Seguridad, la joven había solicitado el servicio de un VTC para realizar el desplazamiento. Ya cerca del destino, el conductor comenzó a mostrar un comportamiento que la Ertzaintza describe como extraño: dio vueltas sin sentido por la zona, le formuló preguntas de índole personal y, en un momento dado, bloqueó las puertas del vehículo. Alertada por la situación, la mujer envió un mensaje a un amigo para advertirle de lo que estaba ocurriendo.
Poco después, según la reconstrucción policial, el conductor detuvo el vehículo y comenzó a realizarle tocamientos, llegó a besarla en la cara sin su consentimiento e intentó abalanzarse sobre ella. El episodio se interrumpió cuando el amigo, ya advertido, la llamó por teléfono. La llamada sobresaltó al presunto agresor, que salió del vehículo; esa maniobra desbloqueó las puertas y permitió a la joven escapar, aunque el hombre llegó a perseguirla brevemente tras la huida.
La víctima logró ponerse en contacto con un familiar, que se desplazó hasta el lugar para recogerla. A continuación acudió a la comisaría de la Ertzaintza en Hernani para interponer la denuncia, punto de partida formal de la investigación policial que se saldó dos días después con la detención. Los agentes identificaron al conductor como presunto autor y lo arrestaron la tarde del viernes 28 de agosto, un plazo de apenas 48 horas desde los hechos denunciados.
El detenido, de 37 años, permanece en dependencias policiales. Conforme al procedimiento habitual, será puesto a disposición judicial en cuanto se completen las diligencias, momento en el que un juzgado de instrucción de Guipúzcoa deberá decidir sobre su situación personal: prisión provisional, libertad con cargos u otras medidas cautelares. Ninguna de esas decisiones prejuzga su culpabilidad, que solo podría establecerse en una eventual sentencia tras el proceso judicial correspondiente. En esta fase el hombre tiene la condición de investigado y le ampara la presunción de inocencia.
El marco penal aplicable
El delito que se le atribuye, agresión sexual, está regulado en el artículo 178 y siguientes del Código Penal. La Ley Orgánica 10/2022, de garantía integral de la libertad sexual —conocida como ley del «solo sí es sí»—, unificó las anteriores figuras de abuso y agresión sexual bajo un único criterio: el del consentimiento, que la norma define como la manifestación libre de la voluntad de la persona. Cualquier acto de contenido sexual sin ese consentimiento pasó, desde su entrada en vigor, a considerarse agresión sexual, con independencia de que medie o no violencia o intimidación.
La comisaría de Hernani, donde la víctima presentó la denuncia, es una de las dependencias de referencia de la Ertzaintza en la comarca de Donostialdea, a la que pertenece Usurbil. La instrucción ha quedado en manos de la policía autonómica vasca, que trasladará el atestado al juzgado de guardia correspondiente en el momento de la puesta a disposición judicial. De confirmarse indicios suficientes, la causa por delitos contra la libertad sexual sería finalmente competencia de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa para su eventual enjuiciamiento.
El caso se inscribe en un fenómeno que las policías autonómicas y el Ministerio del Interior vigilan en los últimos años: la seguridad de los usuarios, especialmente mujeres, en trayectos nocturnos contratados a través de aplicaciones de movilidad. El Sistema Estadístico de Criminalidad del Ministerio del Interior recoge anualmente los delitos contra la libertad sexual, una categoría que ha registrado una tendencia al alza en las estadísticas oficiales de la última década, si bien no existen datos desagregados específicos sobre agresiones cometidas en servicios de VTC.
No es un episodio aislado en el panorama español. En los últimos años se han investigado en distintas ciudades casos de conductores de VTC y de taxi por presuntas agresiones o abusos durante trayectos, lo que ha llevado a algunas plataformas a reforzar los protocolos de verificación de sus conductores y a incorporar funciones para compartir el trayecto en tiempo real con contactos de confianza. En este caso, precisamente el aviso previo de la víctima a un amigo resultó determinante para poner fin a la agresión.
El sector del VTC opera en España al amparo de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres y de sus sucesivas reformas, que exigen a los conductores estar dados de alta en las plataformas y contar con la correspondiente autorización administrativa. Ese registro documental facilita habitualmente a los investigadores la identificación del vehículo y de su conductor a partir de la reserva realizada por el cliente, un factor que suele acortar los plazos de las pesquisas en denuncias como la presente.
A partir de ahora, el procedimiento seguirá su curso ordinario. Los próximos hitos serán la puesta a disposición judicial del detenido, su eventual declaración ante el juez de instrucción y la decisión sobre las medidas cautelares. Si el juzgado aprecia indicios suficientes, la instrucción avanzará hacia la calificación de los hechos y, en su caso, hacia la apertura de juicio oral ante la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, órgano competente para enjuiciar los delitos de agresión sexual en el territorio.


