El origen de la investigación se remonta a un primer robo con fuerza cometido en un restaurante de Ayamonte. Días después se produjo un segundo asalto con características muy similares, coincidencia que llevó a los investigadores del Equipo de Investigación de Ayamonte a sospechar que ambos hechos podían estar vinculados a un mismo grupo organizado que operaba de forma sistemática en la zona.
A partir de ese momento, los agentes ampliaron el foco y comenzaron a analizar otros robos denunciados en establecimientos de hostelería de toda la provincia de Huelva. El cruce de datos permitió identificar a uno de los presuntos integrantes de la organización, residente en un barrio de Sevilla, ciudad desde la que, según la investigación, el grupo habría establecido su base de operaciones antes de desplazarse a los municipios elegidos para los asaltos.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la evolución en el método empleado para los desplazamientos. En una primera fase, sus presuntos integrantes habrían recurrido a vehículos de familiares o de alquiler para moverse entre provincias, un rastro relativamente sencillo de seguir. Con el paso del tiempo, la organización habría cambiado de estrategia y comenzado a utilizar coches previamente sustraídos, con el objetivo de dificultar su identificación y evitar que los automóviles pudieran vincularse directamente con sus miembros.
La Guardia Civil ha determinado que estos vehículos robados no se limitaban a servir de transporte: también habrían sido empleados para forzar las puertas de acceso de los locales seleccionados. Una vez perpetrado el robo, los presuntos autores abandonaban los coches para tratar de borrar cualquier conexión con los hechos.
Diez asaltos y efectos recuperados
La instrucción, coordinada por el Equipo de Investigación de Ayamonte en colaboración con la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Huelva y el Equipo Roca de la Guardia Civil de Aracena, permitió finalmente identificar al resto de presuntos integrantes de la banda y acreditar indiciariamente su participación en al menos diez robos con fuerza cometidos en bares, restaurantes y otros comercios de Huelva, Sevilla y Córdoba. Durante las diligencias practicadas, los agentes recuperaron parte de los efectos presuntamente sustraídos, entre ellos piezas cárnicas, productos de cosmética y un turismo.
El operativo se ha saldado con la detención de nueve personas, a las que se atribuyen los delitos de robo con fuerza en las cosas y pertenencia a grupo criminal, tipificados en los artículos 237 y siguientes y 570 ter del Código Penal, respectivamente. Los otros dos presuntos integrantes no han sido detenidos en esta operación porque ya se encontraban en prisión provisional por hechos de naturaleza similar, lo que ha permitido a los investigadores dar por desarticulado el grupo, de once miembros.
El robo con fuerza sobre establecimiento se castiga en el Código Penal con penas de uno a tres años de prisión, agravables cuando concurren circunstancias como el uso de fuerza para acceder al local o la reincidencia. El artículo 570 ter, referido a los grupos criminales, prevé penas adicionales cuando se acredita una estructura estable con reparto de funciones entre sus miembros, como sostiene la Guardia Civil en este caso.
Los nueve detenidos han pasado a disposición judicial, correspondiendo al juzgado instructor de Ayamonte decidir sobre su situación personal —libertad con cargos, con o sin medidas cautelares, o prisión provisional— a la espera de que avance la instrucción. En esta fase del procedimiento, todos ellos mantienen la condición de investigados y les asiste la presunción de inocencia hasta que, en su caso, se dicte una eventual sentencia.
Las bandas itinerantes que actúan en varias provincias con reparto de roles y uso de vehículos sustraídos para borrar el rastro constituyen un fenómeno recurrente en el sur peninsular. La proximidad geográfica de Huelva, Sevilla y Córdoba facilita este tipo de circuitos delictivos contra la hostelería, un sector especialmente expuesto por el efectivo en caja y los horarios de cierre nocturno. El propio nombre de los Equipos Roca —siglas de Robos en el Campo— responde a la creación por la Guardia Civil de unidades especializadas en delincuencia patrimonial en entornos rurales y periurbanos.
El procedimiento seguirá ahora su curso en el Tribunal de Instancia e Instrucción número 5 de Ayamonte, que deberá recabar las pruebas periciales y testificales necesarias antes de decidir si eleva la causa a juicio. De confirmarse los indicios recabados por la Guardia Civil, los investigados podrían pasar a una fase posterior de la instrucción, un paso que corresponde en exclusiva al juez y que aún no se ha producido.


