El botín sustraído en Villena forma parte de un conjunto que pesa unos diez kilogramos y que la arqueología española considera uno de los hallazgos de la Edad de Bronce más relevantes del continente. En su huida, los asaltantes perdieron una corona de plata, un detalle que los investigadores manejan como posible indicio sobre la premura o la identidad de los autores. La Policía Judicial no descarta que los tres golpes recientes estén conectados y sospecha de una banda organizada especializada en este tipo de sustracciones, aunque hasta el momento no lo ha confirmado oficialmente.
«¡Es una barbaridad! ¡Una desgracia enorme! El tesoro de Villena es uno de los documentos más importantes de Europa de la Edad de Bronce», se lamentó Alicia Perea, una de las mayores especialistas en joyería antigua de España. Perea subrayó que el conjunto «no tiene salida ninguna en el mercado» por su notoriedad y planteó dos hipótesis: «O bien los ladrones son tan bestias que lo quieren fundir o quizá pretenden pedir un rescate por él».
El robo se produjo apenas un mes después de que, en la noche del 27 de julio, cuatro individuos sustrajeran en minuto y medio 200 monedas de oro del Museo de Albacete. Los ladrones rompieron una ventana y accedieron a la sala de arqueología, donde se exponían dos colecciones numismáticas: una de 42 monedas de oro de las épocas de Carlos III, Carlos IV, Fernando VII e Isabel la Católica, hallada en Madrigueras, y otra de 180 monedas de oro del siglo XIX, descubierta en Villamalea. La Policía Judicial continúa investigando ese caso sin que se hayan comunicado detenciones.
Cuatro meses antes, el 25 de abril, otro golpe afectó al Museo Arqueológico de Badajoz, donde desaparecieron 149 monedas de oro de los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. El conjunto, de casi cuatro kilos, había sido desenterrado en 1987 en Villanueva de la Serena y se exhibía en una vitrina que los asaltantes forzaron con una maza u objeto contundente. Se cree que participaron tres o cuatro personas, que accedieron por una reja trasera y huyeron en dos motocicletas. El paradero de esas monedas sigue sin conocerse.
La coincidencia de métodos —entradas violentas y rápidas, objetivos de alto valor numismático o arqueológico y museos de tamaño medio con recursos de seguridad limitados— alimenta la hipótesis de una conexión entre los tres asaltos. La sucesión de los golpes en un margen tan breve ha situado en el centro del debate las condiciones en que se custodia el patrimonio arqueológico en los museos provinciales y locales.
Reproches políticos y silencio del Ministerio
El vicesecretario de Cultura y portavoz del PP, Borja Sémper, señaló en redes sociales que «hay un problema de seguridad que las administraciones no pueden ignorar» y reclamó que, «al margen del ámbito competencial de cada institución, el Estado debe proteger nuestro patrimonio y promover estándares comunes de seguridad y emergencias», advirtiendo de que «España no puede acostumbrarse a esto».
El arqueólogo Ignacio Rodríguez Temiño, conservador de la necrópolis romana de Carmona y coautor del libro '¿Cuánto valen los platos rotos? Teoría y práctica de la valoración de bienes arqueológicos', sostuvo que «el robo del tesoro de Villena debería provocar algo más que consternación», al tratarse del tercer asalto grave a un museo en pocos meses, y planteó una pregunta: «¿En qué condiciones estamos custodiando nuestro patrimonio arqueológico?».
Rodríguez Temiño apuntó que habrá que determinar si el MUVI, como antes los museos de Badajoz y Albacete, ofrecía la resistencia debida frente a un ataque rápido y violento. Según su análisis, «durante años hemos convertido los museos en piezas de las políticas de promoción turística»: se inauguran edificios, se reforman espacios y se diseñan exposiciones espectaculares mientras la inversión en seguridad física quedaba en un segundo plano.
La gestión de la seguridad en los museos españoles depende de un reparto competencial complejo. Los de titularidad estatal dependen del Ministerio de Cultura, pero buena parte de los museos arqueológicos provinciales y locales están gestionados por ayuntamientos, diputaciones o comunidades autónomas, con presupuestos y protocolos muy dispares entre sí. Esa fragmentación explica en parte la dificultad para fijar un estándar común de protección del patrimonio, como reclaman Sémper y varios de los expertos consultados.
El marco legal para estos casos combina el Código Penal, que agrava el robo con fuerza cuando afecta a bienes de valor histórico o artístico, con la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, que obliga a las administraciones a garantizar la conservación y protección de los bienes de interés cultural, aunque sin fijar un catálogo detallado de medidas mínimas de seguridad física exigibles a cada museo. Esa ausencia de estándares uniformes es precisamente lo que denuncian tanto la oposición como los especialistas.
El precedente más recurrente en España para este tipo de sustracciones se remonta a los robos y expolios de colecciones numismáticas y arqueológicas a lo largo del siglo XX, episodios que impulsaron mejoras puntuales de seguridad sin que llegara a aprobarse una normativa estatal unificada de protección física para los museos de titularidad no estatal. El tesoro de Villena, hallado en 1963 por el arqueólogo José María Soler, había permanecido más de seis décadas como pieza central de la identidad cultural de la ciudad alicantina.
La investigación del robo de Villena está en manos de la Policía Judicial, que trabaja con las imágenes de las cámaras de seguridad, con la reconstrucción de la maniobra de distracción en el polideportivo y con el análisis de la corona de plata perdida en la huida. Los cuerpos policiales no han facilitado plazos para esclarecer el caso, en línea con las investigaciones aún abiertas sobre Albacete y Badajoz, ninguna de ellas con detenidos.
A falta de detenciones en los tres casos, el debate se traslada al ámbito institucional. La ausencia de un estándar común de seguridad para los museos con fondos arqueológicos de alto valor y la presión política sobre el Ministerio de Cultura marcarán las próximas semanas, en las que está por ver si el departamento de Urtasun aborda con las comunidades autónomas una respuesta coordinada frente a una cadena de robos sin precedentes recientes.


