El dirigente popular vinculó esa dimisión con las revelaciones del propio asesor cesado, quien —según relató Sémper— aseguró haber informado a la Delegación del Gobierno de los avisos previos sobre los planes para saltar la frontera. El primer dimitido por Ceuta afirmó que informó al delegado del Gobierno de los avisos del CNI, un extremo que Sémper utilizó para sostener que «todo lo que se está viviendo desde hace un mes es mentira».
«La versión oficial del Gobierno insiste, una y otra vez, en mentirnos a los españoles. Este asesor que ha dimitido ha contado que los ministerios estaban informados, y él ha dicho que había informado. Estaban informados de que ya tenían y ya se conocían los planes que existían para saltar la frontera de Ceuta», Borja Sémper, portavoz del PP.
El portavoz popular puso el acento en lo que considera falta de contrición del Ejecutivo central. «¿Cómo es posible que, a día de hoy, ningún ministro y, por supuesto, tampoco el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya asumido alguna responsabilidad, haya pedido perdón o haya hecho algún mínimo gesto de humildad?», preguntó ante los medios en Vigo.
Sémper también criticó lo que definió como ausencia de un «horizonte de solución» al problema migratorio. Reprochó al Gobierno que plantee «aceptar lo sucedido como una realidad estructural» y que convertir Ceuta en un CETI resulte, a su juicio, «mucho más llevadero» para el Ejecutivo que gestionar el retorno de quienes entraron de forma irregular. La presión migratoria se ha desplazado en los últimos meses hacia el Estrecho, con 15.909 entradas contabilizadas por Frontex, un 34% más y el triple que Canarias.
La respuesta de Marruecos y el aviso electoral
El dirigente del PP se refirió también al comunicado emitido por el Gobierno de Marruecos, que señalaba directamente al partido, algo que calificó de «novedoso, pero no extraño», al entender que Rabat «también entiende que va a haber un cambio político en España». El PP ya había respondido públicamente a ese comunicado marroquí acusando al país vecino de ser «responsable de lo ocurrido por acción u omisión».
Sémper advirtió que, con un «futuro Gobierno del PP», la posición española frente a Marruecos «no va a ser la misma que ahora». Defendió una relación de «colaboración» y «vecindad», pero reprochó al Ejecutivo que las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta, Melilla y Canarias «no hayan recibido» respuesta, y remarcó que los tres territorios «no pueden estar en cuestión».
«Ofreceremos colaboración, una relación de vecindad y de entendimiento, pero Marruecos tendrá que saber, como el resto de países de nuestro entorno, que con España no se juega, que España no está subordinada a ningún interés extranjero y que nuestra posición será de absoluta firmeza», Borja Sémper, portavoz del PP.
El intercambio se enmarca en una tensión política sostenida desde agosto. El PSOE salió al paso de las críticas de la oposición defendiendo la gestión del Ejecutivo y respondiendo que «desde el asfalto de Madrid es muy fácil opinar» sobre una situación compleja sobre el terreno. La disolución de las Cortes que reclama Sémper es una prerrogativa exclusiva del presidente del Gobierno, conforme al artículo 115 de la Constitución.
Sémper cerró su comparecencia en Vigo instando a Sánchez a «aceptar de una vez que la situación es insostenible». «Después de estos años de escándalo permanente», dijo, ha llegado el momento de que «el pueblo hable» y «se cambie el rumbo de este país».

