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Sánchez apura la decisión sobre elecciones tras el rechazo de los decretos de vivienda

Nogueras acusa al presidente de actuar «más en clave electoral»; Turull le reta a negociar o convocar si opta por «el electoralismo».

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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Pedro Sánchez afronta este domingo el último día del plazo que se dio para decidir si adelanta las elecciones generales tras el rechazo parlamentario de los decretos de vivienda del viernes. Las señales apuntan a que el presidente del Gobierno busca ganar tiempo, reintentar la negociación y reservar la convocatoria para después, en lugar de precipitar los comicios de forma inmediata.

La jornada de movilización del sábado, que era una incógnita hasta pocas horas antes, refuerza esa hipótesis. Cuatro columnas confluyeron en Cibeles en la principal manifestación de la jornada, que la Delegación del Gobierno cifró en 70.000 asistentes en Madrid mientras el Sindicato de Inquilinas la elevó a 500.000. Las convocatorias se repitieron en unas 50 localidades, con marchas en Valencia, Sevilla, Bilbao y Cádiz, cargas policiales junto al Palau de les Arts valenciano y la suspensión de la protesta prevista en L'Hospitalet por el temporal.

La reivindicación de una huelga general por la vivienda estuvo presente en varias de estas citas, igual que las tensiones nocturnas con grupos ultras. Esa continuidad de la protesta otorga a Sánchez margen para apurar el plazo sin despejar aún una incógnita que solo él puede resolver. Esperar le permitiría comprobar si la presión social desgasta al PP y, sobre todo, si aprieta a Junts, cuyo apoyo resultaría decisivo para recuperar las medidas caídas el viernes.

Si la posición de los de Puigdemont no varía, aumentaría la presión para ir a las urnas, aunque el fin de semana le daría oxígeno para retrasar la convocatoria hacia comienzos de 2027 en lugar de noviembre. Convocar de inmediato cerraría la vía de negociación y trasladaría a la campaña una demanda sin respuesta que, concluida en precario, podría volverse contra el Gobierno.

Tres posiciones públicas del sábado

La negociación sigue abierta a la luz de tres posiciones conocidas durante el sábado. Aina Vidal, portavoz adjunta de Sumar en el Congreso, defendió en el programa Parlamento de RNE volver a llevar las medidas de vivienda a la Cámara, aunque admitió que el Gobierno había llegado tarde y señaló las dificultades de legislar sin mayoría suficiente. La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, afirmó en RAC1 que su partido seguía dispuesto a negociar, si bien reconoció desconocer si existían conversaciones en marcha con Junts.

Desde la formación independentista, Jordi Turull ofreció negociar soluciones y retó a Sánchez a convocar si optaba por «el electoralismo». En el extremo contrario se situó Míriam Nogueras, que en Catalunya Ràdio acusó al presidente de actuar «más en clave electoral» y defendió la propuesta de su partido de apurar el pulso hasta forzar el adelanto.

«La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan», advirtió Pedro Sánchez a los partidos en el hemiciclo.

Esa advertencia sostendría la hipótesis de que el presidente busca presentar otra iniciativa antes de rendirse a las urnas. Algunas voces plantean que el anuncio de este lunes podría consistir en un proyecto de Presupuestos Generales del Estado con medidas de vivienda incorporadas, que de llevarse al Congreso el martes prolongaría la negociación sin que su sola presentación retrase automáticamente los comicios. El cálculo sería doble: si lograra apoyos, exhibiría un resultado tras la derrota del viernes; si volviera a fracasar, dispondría de un argumento adicional para justificar que agotó la vía negociadora.

La opción presupuestaria y sus riesgos

Un proyecto de ley de Presupuestos abre un trámite parlamentario de enmiendas y votaciones que puede extenderse meses, lo que encajaría con un calendario electoral desplazado a 2027. Su rechazo no obliga por sí solo a disolver las Cortes —esa es prerrogativa exclusiva del presidente del Gobierno conforme al artículo 115 de la Constitución—, pero añadiría presión. En Moncloa se seguirían «haciendo trackings y valorando todos los escenarios», sin que exista por ahora una decisión comunicada.

El argumento para adelantar no desaparece: la indignación tras el rechazo de los decretos podría movilizar a electores alejados del Gobierno y desplazar el centro del debate desde la crisis migratoria en Ceuta, que en las últimas semanas marcó la agenda, con episodios como el del exjefe del Ejército de Tierra Coll al acusar a Marruecos de una «invasión». Pero mejorar las perspectivas del PSOE no garantizaría conservar el Ejecutivo: el Votómetro sitúa a PP y Vox en 205 escaños frente a los 107 del PSOE. El propio Turull emplazó a Sánchez a convocar si optaba por «el electoralismo»; la decisión, según el material, aún no se ha comunicado.

Fuentes

  1. Demócratademocrata.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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