«Para repetir experiencias anteriores yo no soy necesaria», declaró Colau en la entrevista, una frase que subraya las condiciones que impone antes de aceptar el papel. La propuesta de Más Madrid llegó a falta de cerrar un acuerdo global con el resto de formaciones implicadas: Izquierda Unida, Movimiento Sumar y los Comuns catalanes.
«Si estamos todas, yo también estaré», afirmó Ada Colau en la entrevista concedida a TVE este jueves.
El nudo principal de la negociación es el encaje de Podemos. Colau puso como condición para aceptar la cabeza de lista que la formación que propone a Irene Montero como candidata a la presidencia del Gobierno forme parte del proyecto. Podemos exige primarias conjuntas para decidir los puestos de salida de la futura candidatura, que en principio contemplaría muchos menos escaños que la coalición de las generales de 2023.
Esa exigencia de primarias es el punto que mantiene abierto el pulso dentro del espacio a la izquierda del PSOE. El desenlace determinará si Frente Amplio se presenta como una coalición cohesionada o si arrastra a las urnas las fracturas de anteriores experiencias de unidad, desde Unidos Podemos hasta Sumar.
Esas fracturas tienen un antecedente reciente: en las generales de 2023, Sumar integró a una quincena de formaciones bajo el liderazgo de Yolanda Díaz tras una negociación que dejó fuera a buena parte del aparato de Podemos, lo que derivó en la ruptura posterior entre ambas marcas. Ese episodio condiciona todavía las conversaciones actuales y explica la cautela con la que Colau plantea su posible candidatura.
El movimiento se produce en un contexto de movilización social en torno a la vivienda, uno de los ejes que la coalición pretende capitalizar. En las últimas semanas se han sucedido protestas como las que llevaron a miles de personas a marchar en Murcia contra los desahucios o las que reunieron a decenas de miles de personas en Madrid para pedir una huelga general por la vivienda.
Colau, que dejó la alcaldía de Barcelona tras ocho años al frente del Ayuntamiento, no ha ocupado hasta ahora cargos en la política estatal, por lo que su eventual candidatura supondría un salto que la coalición explora como forma de aportar un perfil con proyección mediática y trayectoria municipal. La decisión final dependerá de si las negociaciones entre IU, Sumar, los Comuns y Podemos logran desbloquear el reparto de posiciones antes de que se agote el margen para registrar una candidatura unitaria.
«Para repetir experiencias anteriores yo no soy necesaria», zanjó Colau, condicionando su liderazgo a que el resto de formaciones consume una incorporación que por ahora sigue pendiente de cerrar.

