Luis Bárcenas, extesorero del Partido Popular, confirmó ante la Audiencia Nacional que ordenó personalmente la destrucción de grabaciones de audio que identificó con las iniciales 'M.R.' —Mariano Rajoy— mediante una nota manuscrita dirigida a un compañero de prisión. En esa comunicación, recuperada en el marco del juicio por la operación Kitchen, Bárcenas escribió de su puño y letra: 'Alex, hay que destruir todos los audios de MR. No debe de quedar nada'. El extesorero añadió, ante el tribunal, que los discos duros vinculados al caso fueron borrados antes que los propios audios, y que la operación Kitchen no se gestó en el Ministerio del Interior sino en la sede del PP en la calle Génova de Madrid.
El peso de una nota manuscrita
La relevancia del documento radica en que es el propio Bárcenas quien asume, en sede judicial, la autoría de la orden de destrucción, y en que los archivos señalados habrían contenido conversaciones con quien fue presidente del Gobierno de España entre 2011 y 2018. Si las grabaciones hubieran sobrevivido, habrían constituido prueba directa sobre el conocimiento o la implicación de Rajoy en la presunta contabilidad paralela del PP, cuestión que hasta ahora la causa judicial no ha podido acreditar con material sonoro. La destrucción de evidencias en el marco de un procedimiento penal en curso tiene consecuencias procesales autónomas, independientemente del contenido que esas evidencias pudieran haber tenido.
La secuencia: primero los discos, después los audios
Bárcenas precisó ante la sala el orden cronológico de las eliminaciones: los discos duros habrían sido borrados en primer lugar y, en una fase posterior, se procedió a la destrucción de los archivos de audio. Este detalle de secuenciación, introducido por el propio declarante, sugiere la existencia de una operación planificada por etapas y no de un acto impulsivo. La Audiencia Nacional investiga si distintos responsables y funcionarios participaron en acciones coordinadas para sustraer documentación comprometedora que Bárcenas conservaba y que podría afectar al núcleo dirigente del partido.
Kitchen: Génova, no Interior
La otra afirmación de calado formulada por Bárcenas en su declaración es que la operación Kitchen tuvo su origen en la sede del PP en la calle Génova y no en el Ministerio del Interior. La Kitchen fue una operación policial encubierta, desvelada judicialmente, mediante la cual un confidente remunerado con fondos reservados habría intentado obtener documentación en poder de la esposa de Bárcenas para frenar posibles revelaciones sobre la financiación irregular del partido. Si la instrucción partió de Génova y no del ministerio, la cadena de responsabilidad política se desplazaría desde los titulares de Interior hacia la dirección orgánica del PP en aquella etapa.
Qué es la operación Kitchen y por qué está en la Audiencia Nacional
La Audiencia Nacional es el tribunal competente en España para causas de especial complejidad o que afectan a intereses de alcance nacional, entre ellas los delitos de corrupción con ramificaciones institucionales. La operación Kitchen es investigada como un presunto uso ilícito de fondos reservados del Estado —partidas presupuestarias sin control parlamentario ordinario— para financiar actividades de espionaje político en beneficio de un partido. El caso se enmarca en la pieza separada de la macrocausa que en su día procesó al propio PP como persona jurídica por delitos de corrupción, causa que derivó en condenas firmes del Tribunal Supremo en 2023 por la denominada 'caja B' del partido.
Los precedentes judiciales que condicionan el contexto
El Tribunal Supremo estableció en sentencia firme que el PP se benefició de una contabilidad paralela durante años. Esa condena situó a Bárcenas como figura central de la trama financiera y dejó abierta la cuestión del conocimiento de la cúpula. Las declaraciones de este miércoles ante la Audiencia Nacional se producen en un momento en que Bárcenas comparte banquillo —en distintas piezas— tanto en condición de acusado como de testigo de cargo, una dualidad procesal que los letrados de las defensas han señalado como factor que afecta a la valoración de su credibilidad. La sala deberá ponderar sus manifestaciones a la luz de su posición procesal.
Las posiciones de las partes
Bárcenas se presentó como testigo de los hechos y como quien revela, voluntariamente, su propia participación en la destrucción de los audios. Las defensas de los acusados en la pieza Kitchen —entre ellos exresponsables policiales y políticos— han cuestionado sistemáticamente la fiabilidad del extesorero, subrayando que sus declaraciones han variado a lo largo de los distintos procedimientos y que actúa movido por intereses propios. El PP, como institución, ha sostenido en sus escritos que la operación Kitchen fue una iniciativa policial ajena a la dirección del partido. Mariano Rajoy no es acusado en esta causa y no ha comparecido en el juicio en curso.
Lo que queda por determinar
La Audiencia Nacional deberá establecer si la orden de destrucción de audios que Bárcenas reconoce haber emitido fue cumplida en su integridad —esto es, si las grabaciones identificadas como 'M.R.' dejaron de existir— o si algún fragmento fue preservado por terceros. También deberá concretar si la secuencia de borrado que el extesorero describe en su declaración es compatible con la documentación técnica aportada por las partes. La instrucción del caso Kitchen y los juicios orales derivados de la macrocausa de corrupción del PP componen un escenario judicial que los tribunales españoles no previsiblemente cerrarán antes de que concluya esta legislatura.


