El MV Horizon, un carguero de bandera panameña con matrícula de Conakri (Guinea), fue abordado a 340 millas náuticas al suroeste de Praia con una carga declarada de «fertilizantes agrícolas a granel». Los agentes encontraron, oculta bajo tres capas de sacos de urea, una galería subterránea excavada en el casco del buque — idéntica en diseño a la del Arconian — que contenía lo que los investigadores estiman en «entre 8 y 12 toneladas» de cocaína pendientes de pesaje oficial.
La conexión entre el Horizon y el Arconian no es circunstancial. Los documentos de navegación incautados en el puente de mando del Horizon revelan que ambos buques compartían el mismo consignatario en Conakri — una empresa registrada a nombre de un ciudadano libanés identificado como Bolle Jos —, el mismo agente marítimo en Freetown (Sierra Leona) y un calendario de travesías que los investigadores interpretan como una «ruta cíclica» de transporte de droga entre África Occidental y Europa.
La pieza clave de la investigación es el capitán del Arconian, Pieter van der Berg. La DEA estadounidense ha confirmado hoy que Van der Berg es un exmilitar de la armada holandesa que sirvió durante doce años en operaciones de vigilancia marítima en el Caribe antes de ser dado de baja por «conducta incompatible» en 2018. Los registros de la DEA vinculan a Van der Berg con al menos tres operaciones previas de narcotráfico en las que los buques que capitaneaba fueron investigados pero nunca incautados — una trayectoria que los agentes califican de «patrón clásico del capitán especializado».
La conexión con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha establecido a través de dos vías. La primera es documental: los teléfonos incautados al primer oficial del Arconian contenían comunicaciones cifradas con un número radicado en Guadalajara que Interpol asocia con el brazo logístico del CJNG. La segunda es financiera: los pagos por los servicios de transporte se realizaban en criptomonedas a través de una cadena de wallets cuyo análisis blockchain — realizado conjuntamente por la UCO de la Guardia Civil y la Unidad de Inteligencia Financiera holandesa — termina en una exchange con sede en Dubái vinculada en procesos anteriores con el blanqueo del CJNG.
El pesaje oficial del Arconian, completado ayer en el puerto de Las Palmas bajo supervisión de Europol, ha elevado la cifra definitiva a 30.215 kilogramos de cocaína con una pureza media del 92%, lo que sitúa el valor de mercado del alijo en 963 millones de euros — una cifra que supera en más de un 50% el récord anterior en aguas europeas. Los 23 detenidos — 15 filipinos y 8 angoleños — han sido enviados a prisión provisional sin fianza por orden del juez de la Audiencia Nacional.
La Operación Neptuno se ha convertido en la mayor operación antinarcóticos coordinada en aguas del Atlántico desde la Operación Iron Fist de 2019. Participan siete países — España, Portugal, Países Bajos, Francia, Estados Unidos, Guinea-Bissau y Cabo Verde —, tres agencias internacionales — Europol, Interpol y la DEA — y un despliegue naval que incluye fragatas españolas, portuguesas y holandesas, además de aviones de patrulla marítima P-3 Orión.
La dimensión del alijo plantea preguntas incómodas sobre la capacidad de control de las rutas atlánticas. Si dos buques pudieron navegar desde África Occidental hasta las proximidades de Canarias cargados con más de 40 toneladas de cocaína combinadas, la red de vigilancia marítima tiene lagunas que los narcotraficantes conocen y explotan. Las fuentes policiales señalan que la ruta Conakri-Freetown-Canarias es una «autopista del narcotráfico» que lleva décadas funcionando y que se refuerza cada vez que la presión policial aumenta en el Mediterráneo.
El impacto del alijo del Arconian en el mercado europeo de la cocaína es difícil de cuantificar pero fácil de intuir. Los 30.215 kilogramos incautados representan, según Europol, aproximadamente el 5% del consumo anual europeo de cocaína — una cifra que, de haber llegado a su destino, habría deprimido los precios mayoristas y aumentado la disponibilidad en las calles de las principales capitales europeas. La incautación no eliminará el flujo — los cárteles tienen reservas y rutas alternativas —, pero obligará a la red a reestructurarse, lo que generará un período de vulnerabilidad que los investigadores pretenden explotar.
Al cierre de esta edición vespertina, el MV Horizon navega escoltado hacia el puerto de Praia (Cabo Verde) para el pesaje oficial de su carga. Si las estimaciones se confirman, la Operación Neptuno habrá incautado más de 40 toneladas de cocaína en una sola operación — una cifra que no tiene precedentes en la historia de la lucha antinarcóticos en el Atlántico. El narcotráfico, como el mar, es paciente. Pero de vez en cuando, las corrientes cambian.


