El paso elevado de Greenland conecta unas 15.800 hectáreas de hábitats naturales divididas por los seis carriles de asfalto de la I-25, que atraviesa Nuevo México, Colorado y Wyoming. En la zona se registraba antes de su construcción, según el CDOT, un promedio de un accidente diario entre vehículo y animal durante las migraciones de otoño y primavera. En el proyecto participaron, además del CDOT, la Administración Federal de Carreteras, el Departamento de Parques y Vida Silvestre de Colorado (CPW) y el Condado de Douglas.
La pasarela cubre una brecha de seis kilómetros dentro de un sistema más amplio de pasos subterráneos y cercas para fauna que forma parte del proyecto I-25 South Gap, con el que se mejoraron otros 29 kilómetros de la interestatal. Los cinco pasos subterráneos asociados ya están siendo utilizados con éxito por mamíferos grandes y pequeños, de acuerdo con la investigación del propio CDOT.
«Este paso elevado es un componente esencial del sistema de cruce de fauna silvestre en esta zona, que se espera que reduzca los accidentes entre animales y vehículos en un 90%», asegura Shoshana Lew, directora ejecutiva del CDOT.
La estructura fue diseñada específicamente para alces y berrendos, especies que prefieren pasos amplios y abiertos frente a los túneles estrechos, aunque también la frecuentan osos, pumas, ciervos y venados. El resultado corona más de nueve años de planificación y estudios previos.
«Esperamos que ciervos, alces, osos, pumas y muchas otras especies puedan cruzar la I-25 de forma segura, la cual alguna vez representó una importante barrera para la migración y el movimiento de la fauna silvestre», declaró Matt Martínez, gerente de área de vida silvestre del CPW.
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos contabiliza más de un millón de colisiones anuales entre vehículos y animales silvestres, con un saldo de 200 muertes humanas y 26.000 heridos entre conductores y pasajeros cada año. Las pasarelas para fauna se plantean como respuesta conjunta a un problema de seguridad vial y de conservación de especies.
El Proyecto SAFE y el lince ibérico
En España, el Proyecto SAFE (Stop a los Atropellos de Fauna en España), impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico entre 2021 y 2023 con casi 300 voluntarios de la Asociación Herpetológica de España, SEO/BirdLife y la Sociedad Ibérica para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), recorrió 7.638 kilómetros y halló 9.202 animales atropellados. Los mamíferos fueron el grupo más golpeado, con el 37,5% de los registros, por delante de las aves (32,3%), los anfibios (16,7%) y los reptiles (13,5%), según SECEM.
El lince ibérico concentra buena parte de la preocupación. La especie acaba de marcar un máximo histórico de 2.633 ejemplares, casi un 11% más que hace un año, pero esa recuperación ha disparado también las colisiones: de las 273 muertes contabilizadas el año pasado, 212 se debieron a atropellos, un 78% del total, lo que convierte a las carreteras en la primera causa de mortalidad del felino. Es una amenaza compartida con los más de 10 millones de perros censados en España, aunque el debate sobre la fauna silvestre rara vez alcanza esa visibilidad.
Científicos y organizaciones conservacionistas reclaman identificar los puntos negros de la red viaria española e impulsar pasos seguros similares a los de Colorado para proteger al lince y a otras especies amenazadas por el tráfico.


