El vehículo accedió al estrecho carril bici del paseo marítimo y comenzó a circular por un espacio manifiestamente insuficiente para el tránsito de un turismo. Durante el trayecto, el coche fue golpeando reiteradamente las protecciones laterales de la vía hasta perder ambos retrovisores, antes de quedar completamente inmovilizado contra los bordillos, con el eje de dirección delantero reventado, según las imágenes del suceso.
La zona de Can Pere Antoni, un tramo del paseo marítimo palmesano habitual para caminantes, corredores y ciclistas, registraba a esa hora una notable afluencia de personas, lo que provocó momentos de alarma. Una vecina identificada como Magdalena, que hacía deporte en la zona con una amiga, relató que el desconcierto inicial derivó en hipótesis extremas: «Nadie sabía lo que estaba pasando. La gente decía que era un conductor kamikaze; otros decían que era un lobo solitario que quería perpetrar un atentado como el de las Ramblas de Barcelona. Al final, todo quedó en un susto y era un borracho», apuntó.
Los primeros en llegar fueron los socorristas destinados en la playa, que lograron detener al conductor y avisar a los servicios de emergencia. Para entonces, el vehículo ya presentaba daños de consideración y la dirección inutilizada, lo que hacía imposible que saliera del carril por sus propios medios. Cuando llegaron las patrullas de la Policía Local de Palma, se encontraron con el coche atrapado y con un conductor que, según los presentes, respondió a los agentes con desafío: «¿Y vosotros qué hacéis aquí? ¿No tenéis nada mejor que hacer?», les habría espetado.
La prueba de alcoholemia practicada por los agentes reveló que el conductor superaba con creces la tasa máxima permitida por la normativa española, fijada en 0,25 miligramos por litro de aire espirado para conductores en general y en 0,15 para noveles y profesionales, según el Reglamento General de Circulación aprobado por el Real Decreto 1428/2003. El artículo 379 del Código Penal contempla penas de prisión de tres a seis meses, multa o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del derecho a conducir, para quienes circulen con tasas superiores a 0,60 miligramos por litro o bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
A las irregularidades detectadas durante el control se sumaron otras infracciones administrativas de calado: según la información policial, el conductor no disponía de permiso de conducir en vigor, el vehículo no había pasado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) y carecía de seguro obligatorio. La circulación sin seguro constituye una infracción muy grave conforme a la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, que puede acarrear sanciones económicas y la inmovilización del vehículo.
El uso indebido de carriles bici por parte de vehículos a motor no es un fenómeno inédito en las ciudades españolas, aunque los casos de este calibre —con un coche completamente encajado tras un recorrido de cientos de metros— resultan excepcionales. El carril de Can Pere Antoni forma parte de la red ciclista del paseo marítimo de Palma, una infraestructura que ha ganado protagonismo en la movilidad urbana de la ciudad a medida que se ha ido ampliando en los últimos años.
La conducción bajo los efectos del alcohol figura de forma reiterada entre las causas de siniestralidad vial en España. La incorporación del delito contra la seguridad vial por exceso de tasa al Código Penal, con la reforma de 2007, endureció la respuesta judicial frente a un problema que anteriormente se saldaba casi siempre por la vía administrativa, y trasladó a los juzgados de instrucción la instrucción de estos casos cuando se superan los umbrales penales.
La noche terminó con el vehículo inmovilizado en plena vía ciclista, con daños materiales de consideración, y el conductor a disposición de las actuaciones policiales correspondientes. Fuentes policiales no han precisado hasta el momento si el hombre será formalmente investigado por un delito contra la seguridad vial, aunque la superación de la tasa de alcoholemia y la ausencia de permiso en vigor son elementos que, conforme al marco penal vigente, pueden derivar en la apertura de diligencias.
El episodio, que no dejó heridos entre los peatones y deportistas presentes, se suma a los incidentes de tráfico protagonizados por conductores bajo los efectos del alcohol que las policías locales de las ciudades turísticas españolas registran especialmente durante los meses de verano, cuando la afluencia nocturna en paseos marítimos y zonas de ocio aumenta de forma notable. La retirada del vehículo, encajado entre los bordillos y sin dirección operativa, requirió medios de auxilio para su extracción del carril.
