Entre los heridos en Pavlohrad figuran dos menores de cuatro años y una niña de once, de acuerdo con el balance difundido por Ganzha en sus redes sociales. El funcionario no precisó el tipo de munición empleada ni el número de impactos registrados en la ciudad, un nudo industrial y logístico del corredor que conecta Dnipró con el este del país.
En la capital regional, Dnipró, otras dos personas murieron después de que un ataque alcanzara una planta de aceite de girasol propiedad de la multinacional estadounidense Bunge, según había avanzado horas antes el ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga. El bombardeo dejó al menos cinco heridos, entre ellos una niña de seis años y una mujer de 24 años que permanece hospitalizada en un estado calificado de moderado, según Ganzha.
La instalación de Bunge, dedicada al procesado de aceites vegetales, se suma a las infraestructuras agroindustriales alcanzadas en el sudeste ucraniano, una región que concentra buena parte de la capacidad exportadora de aceite de girasol del país. Ucrania y Rusia figuran entre los principales proveedores mundiales de ese producto, cuyo comercio quedó gravemente afectado tras el bloqueo de los puertos del mar Negro y el colapso en 2023 de la iniciativa de granos auspiciada por Naciones Unidas.
Las autoridades ucranianas informaron además de impactos en varias instalaciones de Nikopol, localidad próxima a Zaporiyia y situada al otro lado del río Dniéper frente a la central nuclear homónima, donde al menos una persona resultó herida. También se registraron ataques en Sinelnikov y en Kamianski, con nuevos daños en infraestructuras locales cuyo alcance no ha sido detallado.
La región de Dnipropetrovsk, que no limita directamente con Rusia pero se encuentra a escasa distancia del frente en Donetsk y Zaporiyia, se ha convertido en objetivo recurrente de la aviación y la artillería rusas desde que Moscú intensificó sus bombardeos sobre el interior ucraniano. Los ataques contra infraestructuras energéticas y civiles alejadas de la línea de contacto se han repetido desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.
El balance de esta jornada la sitúa entre las más graves registradas en la región en las últimas semanas. El ataque a la planta de Bunge coincide con la preocupación europea por la escalada, en un momento en que Madrid ha alertado del riesgo de deterioro en otros focos, como reflejó su condena a los misiles iraníes lanzados contra Jordania.
Las autoridades ucranianas no han precisado si se trató de un ataque coordinado o de una sucesión de bombardeos independientes contra distintos puntos del territorio. La mujer de 24 años herida en Dnipró permanecía hospitalizada, según el último parte difundido por Ganzha.


