Macron instruyó a su Gobierno la elaboración de un plan de protección para infraestructuras consideradas críticas, así como para los centros más sensibles de la base industrial y tecnológica de defensa nacional. La medida busca blindar esos sitios frente a incursiones con drones y ciberataques, dos frentes que, según el mandatario, se intensificaron en las últimas semanas.
"He solicitado al Gobierno que prepare un plan para proteger nuestras infraestructuras críticas, así como los lugares más sensibles de nuestra base industrial y tecnológica de defensa, frente a los ataques con drones y los ciberataques", señaló Emmanuel Macron, presidente de Francia.
El episodio que detonó la alarma ocurrió el 13 de septiembre, cuando un dron afectó un tren que cubría la ruta entre Kiev y Varsovia con más de 200 pasajeros a bordo, en la zona fronteriza entre Ucrania y Polonia. Días después se reportó el hallazgo de un dron cargado con explosivos en Leipzig, Alemania, junto a un avión de American Airlines que se alistaba para transportar ayuda militar destinada al gobierno ucraniano.
A esos hechos se sumaron denuncias de sobrevuelos no identificados en otras regiones de Alemania, así como en Dinamarca y Lituania, países que integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y comparten cercanía con el flanco oriental europeo. Para Macron, estos episodios evidencian un cambio en el patrón de agresión de Moscú hacia el continente.
"En estas últimas semanas, la amenaza, en particular la amenaza híbrida rusa hacia los europeos y hacia Francia, se intensificó. La naturaleza de la agresividad rusa y de las amenazas en Europa cambia", dijo Macron sobre los hechos recientes.
El trasfondo electoral añade presión al llamado del presidente francés. Francia e Italia tienen previstos comicios nacionales para el próximo año, lo que ha despertado temores en varias cancillerías europeas sobre eventuales intentos de injerencia desde Moscú, en un continente que ya enfrenta el desgaste de la guerra en Ucrania y las tensiones derivadas del suministro de armamento a Kiev.
La preocupación por la injerencia rusa no es nueva en Europa: tras el referendo del Brexit en 2016 y las elecciones presidenciales estadounidenses de ese mismo año, gobiernos y organismos europeos han advertido de campañas de desinformación y ciberataques atribuidos a Moscú, que el Kremlin ha negado de forma reiterada. La respuesta occidental a la guerra ha incluido, en paralelo, gestos de Washington hacia otros aliados: recientemente trascendió que EE. UU. estaría cerca de aprobar una venta de municiones a Israel por US$2.800 millones, mientras Donald Trump pidió a Zelenski frenar los ataques contra la industria petrolera rusa por el riesgo de una escasez de combustible.
Macron cerró su intervención con un llamado directo al Kremlin para que cese lo que calificó como una ofensiva contra los países europeos.
"Sería un error por parte de Rusia seguir actuando de esta manera contra los europeos", concluyó Emmanuel Macron, presidente de Francia.
