El Ideam y las entidades meteorológicas del país habían alertado meses atrás sobre el impacto que El Niño tendría en varias regiones de Colombia, con un pronóstico que ubicaba precisamente ese período como el de mayor afectación. Ballesteros señaló a SEMANA que el escenario se está cumpliendo y que la situación se agudiza, con racionamientos que podrían aumentar y extenderse en más municipios.
El deterioro no es uniforme. Los embalses que surten a Bogotá mantienen niveles que la CAR califica de tranquilos —Chingaza en 94 %, el agregado Norte en 67 % y el Alto en 78 %—, pero los ríos del departamento muestran un descenso que el director califica de preocupante. El río Bogotá está en 15 % en su cuenca media y 19 % en la baja, mientras el río Suárez registra 9 % en la cuenca baja y 14 % en la media.
El caso más alarmante es el del río Negro, catalogado por la CAR como el eje hídrico más importante del noroccidente de Cundinamarca, que conserva apenas el 2 % de su volumen histórico. Es la fuente superficial con el deterioro más pronunciado entre las que monitorea la corporación, y su estado explica buena parte de la alerta roja decretada en los municipios que dependen de su caudal.
Ballesteros enmarcó el caso en un problema nacional de dependencia de fuentes superficiales vulnerables.
"La gran mayoría de municipios del país dependen de las fuentes hídricas, dependen de captaciones, de nacimientos, de quebradas, de ríos, y estas fuentes superficiales han sufrido en las últimas semanas unas disminuciones en niveles y en caudales importantes en todo el territorio nacional", precisó Alfred Ballesteros, director de la CAR.
El funcionario agregó que, según los datos de la corporación, estas fuentes presentan una reducción del 80 % respecto a sus promedios históricos, un déficit que atribuyó a la fragilidad estructural de buena parte de los municipios cundinamarqueses: carecen de sistemas alternos de abastecimiento y dependen de una o dos fuentes hídricas únicas. La exposición de Colombia a los ciclos de El Niño no es nueva: el de 2015 y 2016 forzó racionamientos y restricciones de consumo en distintas regiones, y el país arrastra desde 1992 el recuerdo del llamado «apagón», cuando el déficit hídrico derivó en cortes de energía por hora durante cerca de un año.
Doce municipios en situación severa
El balance de la CAR distingue varios niveles de gravedad entre los 36 municipios bajo alerta. Doce están en situación severa —seis en alerta roja, dos en calamidad pública y cinco sometidos a racionamiento con apoyo de carrotanques—, mientras que en el nivel preventivo siete permanecen en alerta naranja y 16 en alerta amarilla, bajo monitoreo. La discusión fiscal por la respuesta estatal a estas emergencias ha marcado el pulso político reciente, como mostró la reciente réplica de Petro a la "estúpida receta" del vicepresidente Restrepo sobre la situación fiscal.
Las corporaciones autónomas regionales son las autoridades ambientales encargadas de administrar los recursos naturales en su jurisdicción, y la declaratoria de calamidad pública habilita a los entes territoriales a disponer de recursos extraordinarios para atender la emergencia. Ballesteros insistió en que el seguimiento a los niveles de los ríos Negro, Bogotá y Suárez se mantiene como prioridad mientras persista el déficit de lluvias que afecta al departamento desde agosto.
