El avión, un Gulfstream G100 con matrícula C-GRJP, había despegado del Aeropuerto Internacional L. F. Wade, en Bermudas, con destino al Aeropuerto Internacional Logan de Boston. Los registros de Flightradar24 identifican la aeronave como parte de la operación de Latitude Air Ambulance, una empresa canadiense dedicada al transporte médico aéreo. Las autoridades no han divulgado oficialmente la identidad de los seis ocupantes ni las condiciones en las que viajaban.
De acuerdo con datos de FlightAware citados por el New York Post, la aeronave descendió desde unos 23.500 pies hasta 11.000 pies en un lapso de aproximadamente tres minutos. El último contacto de radar se habría registrado hacia la 1:23 de la madrugada. Las autoridades no han establecido si ese descenso estuvo relacionado con una emergencia a bordo, ni se ha informado si la tripulación alcanzó a emitir una señal de auxilio antes de desaparecer de las pantallas de control.
La Guardia Costera informó que movilizó medios aéreos y de superficie hacia la zona de búsqueda, concentrada frente a Nantucket, la isla situada al sur de Massachusetts. La institución señaló que no había reportado hallazgos sobre el paradero de la aeronave o sus ocupantes al momento de sus primeros reportes, y que continuará entregando información a medida que avance la operación.
La causa de la desaparición permanece sin establecer. Las autoridades no han determinado si existió una falla mecánica, un problema meteorológico o cualquier otro factor que explique la pérdida de contacto. Los episodios en los que una aeronave desaparece sobre una masa de agua extensa suelen prolongar las labores de búsqueda durante días, pues la localización de restos depende de las corrientes marinas, las condiciones climáticas y la profundidad del área.
El antecedente del Cessna en el Chocó
El caso más reciente de desaparición de un avión en la región ocurrió el pasado 13 de septiembre en Colombia, cuando un Cessna T206 con matrícula HK4985, que transportaba a un piloto y cuatro pasajeros desde Condoto, Chocó, hacia el aeródromo de Guaymaral, en Bogotá, perdió comunicación a las 9:23 a. m. Posteriormente se activó una radiobaliza de emergencia cerca del cerro Tatamá, y tres días más tarde las autoridades localizaron la aeronave y confirmaron la muerte de sus cinco ocupantes.
En aquel episodio la radiobaliza resultó clave para ubicar los restos sobre terreno accidentado; en el del Gulfstream G100, las autoridades estadounidenses no han reportado la activación de ningún dispositivo similar sobre aguas abiertas. Ambos casos ilustran las dificultades que enfrentan los equipos de búsqueda y rescate cuando una aeronave desaparece sin señales claras de emergencia.
La Guardia Costera de Estados Unidos señaló que continuará el rastreo aéreo y marítimo en la zona de Nantucket y que entregará información a medida que avance la operación de búsqueda.
