El sector de Chambacú, históricamente asociado a condiciones de marginalidad en el imaginario cartagenero, había permanecido al margen de las grandes inversiones que transformaron el Centro Histórico y zonas aledañas como Getsemaní en destinos turísticos de referencia nacional e internacional. La llegada de un complejo deportivo de esta magnitud representa un cambio en la fisonomía urbana de la zona, situada a escasos minutos del circuito amurallado.
La cifra de $68.000 millones ubica al proyecto entre las inversiones de infraestructura deportiva más relevantes ejecutadas recientemente en la capital de Bolívar, una ciudad que depende en buena medida del turismo como motor económico y que en los últimos años ha buscado diversificar su oferta más allá del circuito amurallado tradicional. El complejo se suma a un conjunto de intervenciones urbanas promovidas con el argumento de cerrar brechas entre el centro turístico y los barrios populares circundantes.
La proximidad geográfica —apenas dos minutos del Centro Histórico— es un factor en la apuesta por integrar la zona a los flujos económicos que genera el turismo. El caso de Chambacú se inscribe en la misma lógica de recuperación de espacios urbanos mediante infraestructura pública que ya vivió Getsemaní, que pasó de ser percibido como una zona insegura a convertirse en uno de los polos más visitados de la ciudad, con hostales, restaurantes y una amplia oferta cultural.
Precedente de Medellín con parques biblioteca
La experiencia de otras ciudades colombianas, como Medellín con sus parques biblioteca y escenarios deportivos construidos a partir de 2007 en comunas golpeadas por la violencia, ha mostrado que este tipo de intervenciones pueden incidir en la percepción de seguridad y en la dinámica social de un sector. Los resultados, sin embargo, suelen depender de la continuidad de las políticas públicas y del mantenimiento de la infraestructura en el tiempo.
El proyecto se inserta en un debate recurrente en Colombia sobre el acceso desigual a servicios públicos y espacios recreativos, presente en las discusiones sobre el Presupuesto General de la Nación y la distribución de recursos para los entes territoriales. La inauguración de Nuevo Chambacú alimenta la discusión sobre qué modelo de inversión pública resulta más efectivo para reducir desigualdades urbanas en un sector que, según la descripción del proyecto, concentró durante años condiciones de deterioro.
Con la apertura al público, el complejo comienza a recibir a sus primeros usuarios como el escenario deportivo de referencia para un barrio que hasta ahora quedaba fuera del circuito turístico y económico de Cartagena, a dos minutos del Centro Histórico.
