La ubicación de alias Paisa, requerido por la justicia de EE. UU. por delitos relacionados con el tráfico de cocaína, se logró con drones de visión térmica y el apoyo de la DEA, en una acción conjunta de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. El operativo se inscribe en una ofensiva que las autoridades contrastan con la vigencia de la política de paz total del gobierno de Gustavo Petro, bajo la cual —según el gobierno actual— las estructuras criminales habrían operado con mayor libertad.
La extradición de alias Araña resulta significativa porque la solicitud de EE. UU. había quedado suspendida durante el gobierno de Petro. También fue extraditado Alberto Carlos Mejía Hernández, señalado cabecilla del Tren de Aragua, requerido por las autoridades de Chile por el homicidio de un empresario en ese país. La extradición ha sido históricamente el principal instrumento de cooperación penal entre Colombia y Estados Unidos desde el tratado de 1979 y su reactivación constitucional en 1997, tras la derogación en 1991.
En Cali se desplegó la operación Iron, con participación de la Policía, el Ejército y la Fiscalía, que según las cifras reportadas dejó más de 114 capturas en zonas del centro y el oriente de la ciudad y la desarticulación de siete estructuras criminales. Las autoridades tendrían identificadas otras 30 organizaciones que continuarían generando inseguridad en esa capital del Valle del Cauca.
En esa misma ciudad, el presidente Abelardo De La Espriella patrulló las calles junto a unidades de la Policía. En un video difundido durante las operaciones, entró a la vivienda de un presunto delincuente y, al momento de la captura, le dijo:
"Bienvenido a la patria milagro". — Abelardo De La Espriella, presidente de la República
A la operación Iron se sumó la denominada Perla, enfocada en el secuestro y la extorsión, que dejó 140 personas capturadas y la incautación de 1.195 elementos, entre motocicletas, celulares, armas de fuego y dinero en efectivo, según el reporte oficial.
Golpes contra Los Pachenca en el Caribe
Las acciones más recientes se concentraron contra Los Pachenca, estructura con presencia en el Caribe colombiano. Murieron en operaciones de la fuerza pública alias Bendito Menor y alias Cholo, señalados como altos cabecillas, mientras que fueron capturadas la esposa y la hija de alias Pinocho, máximo cabecilla y uno de los hombres más buscados de la región. La estrategia ha contado con el respaldo de agencias de EE. UU. como el Comando Sur, el FBI y la DEA.
El balance de criminalidad entre el 7 de agosto y el 30 de septiembre, comparando 2025 y 2026, arroja resultados dispares. En Medellín los homicidios cayeron 45 %, de 44 a 24 casos; los secuestros pasaron de cinco a cero y las extorsiones bajaron 36 %, de 109 a 70. En Cali los homicidios se mantuvieron casi estables, 163 frente a 162, pese a la caída de hurtos (17 %) y extorsiones (11 %). En Santa Marta los homicidios subieron de 22 a 23 pese a una reducción del 65 % en extorsiones, y el hurto a personas aumentó 22 %, de 315 a 384 casos.
El fenómeno criminal en el litoral caribe tiene antecedentes directos: Los Pachenca surgieron tras la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en 2006 como remanente de las estructuras paramilitares de la Sierra Nevada, lo que explica su arraigo territorial en Santa Marta y sus alrededores. La captura del tribunal de Cartagena y otros fallos recientes ilustran la disputa judicial que acompaña estos procesos; en el plano penal, la anulación de un fallo sobre Coosalud muestra el pulso institucional en la misma región.
Los delitos informáticos, que afectan la información bancaria de los ciudadanos, registraron un descenso del 8,4 % en el país, al pasar de 11.738 a 9.859 casos entre los dos periodos analizados, según el reporte de las autoridades.

